22 de septiembre 2010 - 00:00

Cupones bursátiles

El entrechoque de cuestiones, datos -y señales- se produce casi a diario. Y tanto aparecen preocupantes noticias acerca de una creciente emigración de carteras poderosas, saliendo de acciones y yendo al oro, o a bonos, como se produce una rueda como la del lunes, donde el común de los mercados se mostró como para festejar la primavera.

Especialmente con la reaparición de una rueda bien nítida en el NYSE, que dentro de la deserción de carteras viene a ser la supuesta «víctima» principal.

Y a partir de esto, aunque queda claro que está por confirmar aquello que siga en la semana, se encuentran piezas que no encajan demasiado. Porque la pregunta se desprende entre esos dos extremos:

¿si es que existe una corriente muy sostenida de abandono de acciones, de qué modo se pueden dar ruedas bien alcistas?

Y desde tal punto de parti-da, todas las hipótesis pueden cobrar fuerza. Una de ellas, cuando apareció en el medio el nombre de George Soros, es la que más inquietud nos promovió (y lo dejamos expresamente anotado en columna previa).

Si no es que lanzan al espacio y a difusión mundial, la idea de la deserción de carteras para intentar crear una inducción en inversores temerosos y sacarles las acciones de las manos, casi literalmente. El que diga que no es posible, pues que no ha leído -o no recuerda- el pasado de depredadores que poseen Soros y varios otros de su especie...

La de Buenos Aires resultó una rueda doblemente entonada, porque no solamente se plegó a la suba general y se colocó en la cima del día, sino que pasó de largo por la frontera de los 2.500 puntos del Merval (inédita marca). Y, además, lo concretó trepando fuerte en volumen.

Yendo a más de 66 millones de pesos de efectivo y hasta triplicando, algunas muy pobres ruedas de septiembre. Una conjunción virtuosa que explotó el lunes, ascenso con firmeza y arribo a nuevas alturas, con un apoyo importante en la demanda y en los negocios.

Y es de tal modo que volvemos a la inquietud inicial, la falta de lógica entre mercados a los que se les marca la salida de posiciones, con un inicio semanal de tal fortaleza y en todas partes.

Esto incorpora algo de emoción, quebrando la monotonía anterior y ver cómo se desarrolla lo siguiente.