17 de noviembre 2010 - 00:00

Cupones bursátiles

Había que pasar entre los arrecifes en la rueda del lunes, porque la impecable navegación mantenida desde inicios de septiembre se había visto súbitamente perjudicada, en la rueda del viernes. Donde el Merval había tenido que navegar en aguas peligrosas. Y que la opción para lo inmediato, el lunes, era enderezar la proa y volver a aguas abiertas. O darse muy duro contra las rocas filosas que amenazaban. Con el saldo puesto es sencillo determinar que el lunes resultó una rueda con repunte y eludiendo el peligro. Queda así en la hipótesis saber qué hubiera ocurrido si se reiteraba una caía a pique de los precios y con nivel de volumen generoso. Porque después del viernes, todo quedó muy tenso y con una seguridad, la demanda se mostraría tan cautelosa como remisa a tomar posiciones renovadas, si la liquidez de la oferta resultaba agresiva. Quedaba, entonces, jugar la carta -siempre tan vieja, como eficaz- ir hacia un embudo, reducir el ancho del mercado y acomodar las corrientes de ventas, a posibilidades concretas de la compra. Primera meta era estabilizar la plaza y evitar la caída doble, que sumiría al mercado en un desorden ingobernable. Después, si se podía, procurar un «rebote» y recorte de pérdidas del viernes. Y así sucedieron las cosas, con un marco de órdenes que se redujo a los $ 68 millones y volviendo a un ritmo mucho más modesto que los meses recientes. También ayudó lo exterior, porque privó una fecha tendiendo a la calma y sin sesgar a la baja.

De todas formas, no puede dejarse en el olvido lo sucedido en el final de la otra semana y que demostró que el movimiento puede temblar mal, donde surgen dudas en la demanda y la oferta sale de su cauce, alentada por un temor creciente.

El primer día del presente período se mostró nuevamente prolijo, sin sufrir más daños y hasta pudiendo recortar parte del negativo. Pero lo que sirve para recurrir a una defensa cerrada, la baja abrupta de volumen, puede resultar el eslabón débil si se generan pasos apresurados en el avance de precios. Veníamos hablando de no dejar de tomar nota de ciertas señales, que surgen paralelas al movimiento favorable. Lo del viernes fue una de ellas, la más ostensible, porque quedó dejando la huella en el Merval. Importante será vigilar en qué régimen de negocios deberá continuar la tendencia. Si es bastante menor, ver si alcanza para sostener la altura alcanzada por el índice.

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