17 de enero 2011 - 00:00

Cupones bursátiles

Parece que en una época tan controvertida, la expresión sobre «lo que no te mata te fortalece» habrá que utilizarla asiduamente. Resulta que el viernes, cuando el Dow Jones volvió a tocar niveles de casi tres años atrás (un dato de por sí insólito, acaso solamente aceptable en punto a la «moneda vil» y a la extinción de la tasa) y sumó casi un medio por ciento, los comentarios llegados daban a un nombre como el gestor de la suba. Y ese nombre era el de una entidad financiera, el JP Morgan, clásico estandarte de un sector bancario en Estados Unidos que arrasó con todo y dejó tierra quemada, hasta el día de hoy.

No deja de ser una musa de la vida que tal sector, o algún representante, sea señalado como el que salva una rueda y se ubique como fuerza de arrastre. Tal vez lo vemos como un fuerte contraste, pero no cause ninguna sensación en la gran mayoría de los que observaron el dato: con total normalidad.

Aplicar consideraciones de tipo racional, en un mundo irracional, puede llevar al desastre (nos aconsejaba el propio Keynes) y a juzgar por lo que sucede casi semanalmente, en toda región y economías, cotejado con los resultados de los mercados: seguramente se hace verdad la sentencia del famoso economista. Ténganlo en cuenta los inversores, u operadores, como nos movemos detrás de «bambalinas» y sin intereses en juego -más que el de comentar con veracidad, con lo que pensamos- prescindimos del consejo: y la notable ambigüedad que se vive, con crisis que sigue bullendo y mercados que lucen rozagantes, es postal que no resistimos. Sin llegar al absurdo de discutir con el mercado -ya que lo que está puesto en ellos es la única verdad- nos resulta difícil para digerir el punto de altura al que se ha entonado el Dow Jones. Y, para no ir tan lejos, tampoco nos cerró que el Merval llegara a doblegar su marcada histórica -en dólares- justamente en estos tiempos. Y donde también sabemos todos -inflación mediante- que nuestras variables no lucen rozagantes, como se pretende declamar. Con el riesgo inminente de ver pronósticos de profesionales locales que dicen «ver bien 2011» y tomando -con soltura- que podamos tener una inflación real como 2010, o más. ¿No se habrán narcotizado, ciertos cerebros mentados? Perdón, esto nos alarma, pero, quizás, a la gran mayoría le parece «normal». Y que si esto no nos mata, nos fortalezca...». Que haya suerte.

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