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Cupones bursátiles
No deja de ser una musa de la vida que tal sector, o algún representante, sea señalado como el que salva una rueda y se ubique como fuerza de arrastre. Tal vez lo vemos como un fuerte contraste, pero no cause ninguna sensación en la gran mayoría de los que observaron el dato: con total normalidad.
Aplicar consideraciones de tipo racional, en un mundo irracional, puede llevar al desastre (nos aconsejaba el propio Keynes) y a juzgar por lo que sucede casi semanalmente, en toda región y economías, cotejado con los resultados de los mercados: seguramente se hace verdad la sentencia del famoso economista. Ténganlo en cuenta los inversores, u operadores, como nos movemos detrás de «bambalinas» y sin intereses en juego -más que el de comentar con veracidad, con lo que pensamos- prescindimos del consejo: y la notable ambigüedad que se vive, con crisis que sigue bullendo y mercados que lucen rozagantes, es postal que no resistimos. Sin llegar al absurdo de discutir con el mercado -ya que lo que está puesto en ellos es la única verdad- nos resulta difícil para digerir el punto de altura al que se ha entonado el Dow Jones. Y, para no ir tan lejos, tampoco nos cerró que el Merval llegara a doblegar su marcada histórica -en dólares- justamente en estos tiempos. Y donde también sabemos todos -inflación mediante- que nuestras variables no lucen rozagantes, como se pretende declamar. Con el riesgo inminente de ver pronósticos de profesionales locales que dicen «ver bien 2011» y tomando -con soltura- que podamos tener una inflación real como 2010, o más. ¿No se habrán narcotizado, ciertos cerebros mentados? Perdón, esto nos alarma, pero, quizás, a la gran mayoría le parece «normal». Y que si esto no nos mata, nos fortalezca...». Que haya suerte.


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