Japón, Libia, Grecia, Portugal, España. Días atrás y antes del terremoto ya se hablaba de mercados yendo a la baja por una especie de «anillo de fuego» que se iba cerrando sobre ellos. Y en tal caso hasta sumado inquietudes en China y renovadas en Estados Unidos. Hora de preguntarse, antes de tomar el barril de «optimismo» y derramarlo solamente por querer atenerse a los deseos y ocultar las evidencias: ¿quiénes son realmente los que están bien en el mundo económico actual? Es una cuenta y repaso más sencillo que hacerlo a la inversa como se acostumbra y el mayor ejemplo es de la nómina que mencionamos al principio. No inventada, no solamente siendo hipótesis o ejemplos virtuales. Es de lo que se vino hablando a lo largo de marzo en pantallas y medios de toda índole. Sucede que si se los menciona aislados, no parecen impactar demasiado. Porque un día se habla de problemas de unos, después de malas nuevas de otros, posteriormente toma primer plano un tercero y así... Cuando se los reúne es que esa masa tan importante -porque no son pequeños africanos- para la perspectiva que puede armarse con hechos para evaluar dónde están parados los mercados es delicada. Sin dramatizar pero con criterio de realidad desde el punto de observación actual, lo que se advierte no es en modo alguno estimulante ni positivo. Se dirá que el mundo siempre saldrá adelante, que la crisis que todavía se sufre quedará superada, que la problemática individual será solucionada por la ayuda conjunta. Muy bien.
El tema es que alguien se anime seriamente a ponerle no una fecha exacta pero sí un margen de tiempo donde se pueda confiar en que resultará así.
Y si algunos lectores nos quieran responder diciendo que en nuestra región los llamados «emergentes» son los que andan bien, les decimos que está flotando la inquietud tomada seriamente en Brasil de que se genere un volcán inflacionario por exceso de bonanza (aunque parezca absurdo).
Recordemos cuando Smith, uno de los padres la economía clásica, demostró que el legendario «siglo de oro» de España había sido derrumbado por la fluencia del oro de América. Además, la enorme dependencia moderna hace que si los grandes andan de mal en peor arrastren a todos. ¿O no?
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