31 de marzo 2011 - 00:00

Cupones bursátiles

Las caras y cecas, sobre temas que se prestan para cotejar notas y opiniones, nos daba el martes nuevas muestras sobre: cómo un lector demasiado voraz en deglutirlo todo, sin aplicar necesarios filtros, puede terminar -a breve plazo- en el diván de una especialista de la mente. Por ejemplo, en nota de nuestro diario firmada por Ignacio Ros, el contenido nos causó asombro. Porque allí se menciona un ranking acerca de «niveles de optimismo» de los empresarios globales, donde el conjunto argentino se coloca nada menos que en quinto lugar. Y se trata de un listado de orden mundial, no simplemente regional.

Entre los diez primeros -especie de «top ten»- los empresarios locales y su nivel de optimismo superan a los de México, inclusive a los de Alemania (vale apuntar, de paso, que los que ocupan el primer lugar, son los optimistas vecinos de Chile). Pero, es ineludible recordar el ritmo inflacionario que se viene acumulando, como incide el aumento de insumos, los salarios, todo aquello que contribuye a una suba de «costos» que va carcomiendo la utilidad bruta.

Quejas

Al respecto, las quejas empresariales al respecto (además de un dólar que pierde competitividad, sin olvidar la precariedad energética, la alternativa de utilizar combustibles mucho más caros, etc.). Pero, de darle buen crédito al «ranking», y el nivel optimista que demuestran nuestros ejecutivos, hay que suponer que se encuentran sumamente cómodos en el «hábitat» inflacionario (de algún modo, lo avalan). Curioso.

Lo otro es comprobar -y el analista técnico Roberto Ruarte, lo expuso en su página del martes- que el índice Dow Jones ya recobró el nivel que poseía antes del desastre sufrido por Japón. No es una opinión del analista, sino un dato objetivo, estadístico. El mismo martes, en un conjunto de notas que retratan la actualidad en Japón, un recuadro con material de agencia EFE se titula: «Las empresas piensan en emprender el éxodo» (de Japón).

Y al recorrer los párrafos, donde se citan textuales de funcionarios y empresarios japoneses se pueden concluir que las derivaciones para la tercera economía mundial serán graves. Pero, para los que «mueven» el Dow, es que como que nada ha pasado -ni pasará- tomándose de cualquier ratio menor, todo les viene bien, siguen para arriba.

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