25 de abril 2011 - 00:00

Cupones bursátiles

Todavía no alcanzamos a descifrar bien, porque cada vez hay más mensajes oficiales -y de la periferia- que no establecen, sino que hacen más difuso interpretar la acometida del Gobierno sobre Siderar.

Lo del decreto hecho con toda prisa para llegar a la asamblea y dar vida a una posición en acciones, que políticamente era muerta en su origen, para ubicar más directores en la compañía, lució primero como ser el objetivo.

Después se incorporó el ir a fondo para acceder a las utilidades y modificar el dividendo previsto.

Y, finalmente, no conformarse por el exuberante reparto de los $ 1.500 millones de «no asignados»: queriendo que se distribuyan las sumas que revistan en una «reserva». Decíamos en anteriores notas que se constituyen -salvo la legal- reservas, cuando se puede, con distintos conceptos: y voluntarias.

Tanto para nuevas expansiones, o aumentos del capital de trabajo, entre otras. Pero en el caso de Siderar la constitución es: «para futuros dividendos». Esto es, que estará destinada a ser distribuida y la ANSES estará incluida en el pago a medida que se efectúan. Repetir hasta en el más alto nivel del Gobierno, que la empresa «no quiere repartir utilidades»: sencillamente, no es verdad. Inclusive, fue cambiado y llevado al máximo, que medido sobre su capital es de un porcentaje enorme.

Cualquiera puede revisar cuánto es lo que se reparte en la mayoría de las sociedades. Y hay un buen número que luce como avaras consumadas, que pudiendo no reparten ni un mísero peso (ni en acciones).

Mezclar los «acumulados» con las «reservas», hacer una sola masa y pretender que se liquide de un sólo pago nos luce como inaudito. Solamente puede imaginarse si existe un embate que nada tenga que ver con accionistas que protestar -con razones- defendiendo sus intereses.

Tampoco creemos, porque sería un caos, que se vaya con el mismo objetivo sobre las demás compañías donde se poseen acciones.

En lugar de efectuar una cosecha de dividendos sabrosa -que debe serla-, se constituiría en una vieja estampa: del soberano; recaudando hasta la última moneda de sus gobernados. En momentos de valles económicos en las empresas, las «reservas» son el gran escudo protector. (Un litigio que no puede entenderse.)

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