2 de junio 2011 - 00:00

Cupones bursátiles

Observando semana tras semana, el recuento diario de papeles con alzas y los que acusan descensos siempre arrojó predominio de las segundas, a lo largo de todo el mes. Salvo en la tercera etapa y donde el cotejo fue muy parejo, con 164 alzas y 161 bajas. El pasar del cuarto segmento resultó una verdadera paliza para nuestros activos cotizantes, que asumieron la caída del 3,5 por ciento en el Merval y contabilizando solamente 81 aumentos, por 179 títulos perdiendo cotización.

Momento donde también se aflojaron las defensas en las plazas de menor movimiento, que en otros pasajes resultaron la única expresión positiva, dentro del conjunto.

La secuencia mensual no resultó de una pendiente continuada, gradual, sino que detrás de una etapa inicial con bajas del 2,65 por ciento, se vio el mejor tramo mensual y con repunte del 1,88 por ciento. De inmediato, un segmento casi neutro y pequeña suba del 0,17 por ciento. Pero el derrumbe insalvable apareció en cuarta etapa, con erosión mencionada -del 3,5 por ciento- y sin sector accionario que estuviera a salvo. Siendo también reflejo del exterior, fuimos un espejo con aumento y acusando mayores perjuicios.

Testimonio

Finalmente, se contaron 607 acciones con aumentos a lo largo del mes, frente a 790 que registraron descensos. Si falta un testimonio de lo sufrido del andar accionario, vaya como tal que hubo 16 ruedas con el signo negativo en el índice, por solamente 5 sesiones a favor. Y que, a partir del día 18 -con suba del 0,98 por ciento-, hasta la rueda del 31: se anotaron 8 jornadas de signo contrario, consecutivas.

La contracción de negocios también tuvo su «test» dentro del trayecto, cuando el pasado lunes quedó fuera del circuito Wall Street y el recinto de Buenos Aires no alcanzó ni a los 11 millones de pesosde volumen. Como si la inversión en papeles empresarios estuviera tildada en las carte-ras locales.

En lo inmediato, es probable que sólo «copiemos» alegrías y tristezas del exterior, a falta de energía para ensayar nada propio. Es la realidad.

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