La «opinión pública» se sigue alimentando de novedades, como la del viernes, acerca del caso Siderar vs. Gobierno Nacional y en actuaciones que no solamente han derivado en foros de la Justicia común, sino que van tomando otra graduación. Como dar intervención a nuevos nombres de fiscales y que actúe ahora la franja de lo «penal-económico». La apertura a la importación de acero sirvió para abrir una senda paralela, donde todo ya ingresa al terreno de la sospecha, escepticismo, acerca de cuáles resultan los verdaderos motivos de tamaña confrontación. Pero allí nos quedamos, con prudencia, salvo rescatar nuevamente del reciente pliego de información, lo que nos sigue pareciendo un aspecto inadmisible. Efectuar denuncias consecutivas respecto de «la empresa no aclaró el destino de las reservas, etcétera...». Cuando en la propia denuncia se menciona qué rótulo poseen las mencionadas sumas en reserva. Algo que se denomine «reserva para futuros dividendos» no contiene ningún misterio, ni idea subliminal, ni dialéctica que se preste a confusión. ¿Qué puede tener que aclararse al respecto?... Lo sabrán ellos...
Como no solamente pertenecemos a la masa de «la opinión pública», sino que nos compete todo lo relacionado con empresas que cotizan en la Bolsa de Comercio, debemos volver sobre un particular. Y es reclamar la aparición en el caso, por obligación de sus funciones y del espíritu que la guía, de la Comisión Nacional de Valores. Organismo que sigue siendo el rector, y policía, de las normativas que rigen a todo el sistema.
¿No hay nada para decir, para esclarecer, desde el exclusivo ángulo de sociedades cotizantes en la oferta pública? Existe aquí un evidente cargo, por «omisión». Y en el aspecto que viene siendo eje del problema, las reservas, su destino, su denominación, la «CNV» sabe que hay muchas compañías que poseen sumas, bajo igual denominación. Y sabe que son tradicionales, no un invento de ahora, donde los directorios van tomando las decisiones y las asambleas considerándolas, respecto de dar desarrollo al destino propuesto.
Juzgarlo por fuera del marco que rige la actividad bursátil, abre un inmenso cráter: y donde todo el resto está potencialmente expuesto, no sólo Siderar. Grave.
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