13 de junio 2011 - 00:00

Cupones bursátiles

Es sencillo predecir qué sucederá en el ámbito económico global en la semana que arranca: todo seguirá mal. Sin embargo, el pronóstico sobre qué harán los índices de los mercados en el mismo lapso es una carta oculta. La razón es que, en la baraja que manejan los operadores, más los denominados «analistas» (y especies vinculadas, en la industria bursátil), están incorporados los siempre eficientes «comodines». Aptos, como en los juegos de naipes, para reemplazar cualquier otra carta y poder armar un grupo armonioso, donde había sólo cartas dispersas. Así como aparecieron en la rueda del jueves pasado, para organizar un «rebote» tan corto, que ya el viernes se desplomó.

Es probable que si se hubiera jugado sin «comodines», lo que surgió a partir de mayo pudo haberse visto bastante antes. Pero después de la tregua que ha venido imperando, no puede soslayarse que las cartas polifuncionales reaparezcan, con cualquier tipo de argumento nimio: que sea tratado, dado vuelta, potenciado, adornado y puesto a rodar como una «noticia buena».

Curiosidad

Eso, en cuanto al devenir global. Y por aquí, en lo que atañe a lo bursátil y aledaños, las notas coloridas han sido aportadas por la CNV y que, en curiosa secuencia, ha desempolvado asuntos y resoluciones sobre ciertas compañías cotizantes que han tenido una larga maceración (de dos, a tres años).

En tanto, el presente tenía cuestiones como para encarar cierta investigación. Y en la fecha donde el Merval extrajo un 3,5% -el jueves- hubo papeles que se fueron de todo marco y respondiendo a un solo rubro: energía eléctrica. Por allí surcaron comentarios que hablaban del tipo de compras «inteligentes».

De aquellas donde se apuesta sobre seguro, ante una novedad que todavía no haya tomado estado público. Lo que, sintéticamente, está referido a la «información confidencial», algo que no puede probarse sin poseer los elementos necesarios. Pero que merece ser puesto bajo la lupa, por lo desmesurado de los saltos dados, aunque después haya que aguardar unos dos años para saber si eso existió o fueron rumores.

De este modo, se encara nueva semana y el apasionante juego de ver si surgen «comodines», o todo sigue cuerpo a tierra en el mundo.

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