- ámbito
- Edición Impresa
Cupones bursátiles
Y solamente admitiendo que todo se realice de modo muy dosificado, con tal de ganar tiempo hasta poder hacer puerto en alguna isla de verdaderas buenas noticias. Y que permitan que la grey inversora dispersa vuelva a formar filas para intentar salir del valle que se abrió ante sus ojos. Wall Street y sus muchachos ingresaron a séptima semana, con la esperanza de que se corte la seguidilla negativa, que ya limó el índice en seis capítulos consecutivos, semanales. Momento donde aparecen las estadísticas para informar acerca de a cuál período histórico esto se semeja. Dato que no aporta más que queja encubierta, apelando al romanticismo y suponiendo que ya saldrán «los tomadores» de posiciones, para evitar que el Dow bata alguna racha del pasado. En tanto, el lunes se transitó por el mismo escenario; los problemas seguían estando en el mismo lugar donde se habían quedado el viernes. Solamente el «volcán griego» quedando como un peligro en superficie, mientras otros están subyacentes y esperando para dispersar cenizas por todas partes. Si la mortificada Grecia no estuviera anotada en la cofradía de la eurozona, seguramente los operadores hubieran archivado el caso prontamente. Pero siendo una pieza de un mecanismo mucho mayor, continúa siendo objeto de todas las miradas temerosas que siguen el caso.
No es Grecia por sí misma ni su escasa importancia en los mercados y en la economía global la verdadera problemática: más bien resulta un caso «experimental», para ver si Europa consigue resolver la causa que la está acorralando. Porque detrás están otros haciendo fila para recibir los tratamientos que resulten exitosos. Las Bolsas permanecen desde mayo dándose un baño de realidad, después de querer utilizar «drogas» alternativas con tal de verse en un contexto que no existía, ni dotaba de la nutrición genuina para ensayar ciclos exitosos. La teoría del «adelanto» -hacia lo positivo- fue una ilusión: porque lo que venía era peor.


Dejá tu comentario