28 de julio 2011 - 00:00

Cupones bursátiles

Si no es bueno ver a nuestra Selección de fútbol quedar afuera de los torneos tempranamente, tampoco es agradable observar que dentro del «ranking americano» de deudas soberanas la Argentina -según Standard & Poors- figure solamente por encima de Ecuador. Y que entre las diez deudas cotejadas, nuestros papeles aparezcan en el noveno puesto de los calificados.

Debajo de Uruguay, Paraguay y Bolivia, los competidores más cercanos de una lejana Chile que posee el «AA» de calificación (nosotros, apenas la «B»). Y lástima que no intervenga aquí la «AFA», como en el fútbol, porque sería el recurso para ascender de categoría, sin necesidad de hacer los méritos necesarios para ello. Es la realidad que ven desde afuera, estamos colocados dentro de un rango de bonos totalmente desechables, de muy alto riesgo, con el concepto de ser «más vulnerables a condiciones económicas adversas, junto con las financiaciones y de negocios, aunque, con capacidad actual para responder a las obligaciones...». Si por otra parte se podía leer, en el mismo día, que la Argentina está cada vez más ligada a la «soja-dependencia -según Fundación Mediterránea- y que el 50% de lo exportable depende de la oleaginosa, más la exportación local que absorbe Brasil, se entiende mejor la precariedad de lo que se titular como un «modelo» económico, basado en la fragilidad y en la desaconsejable exposición a solamente dos protagonistas: qué suceda con la soja y mantener buena relación con los brasileños.

Perder mal una fecha electoral en Santa Fe y, al día siguiente, habilitar exportación de trigo sólo es ejemplo de alto grado de improvisación en medidas que se toman y que son hojas al viento, según suceda con los aires políticos. Cuando se quiere juzgar de «barato» a un mercado -como aquí sucede con frecuencia- todo el contexto tiene que tenerse en consideración: no solamente alguna condición especial, de títulos recomendados en particular.

El noveno puesto, entre diez del continente, resulta una alarma tan estruendosa como lo que emerge de las actuaciones del seleccionado. Quedaría, apenas sacar de la lata de excusas el echar culpas a las «calificadoras» (por ahora, Boudou se quejó de las «encuestadoras»). Pero, la Bolsa no es una isla, no debe ser tratada como tal para juzgar los puntos y expectativas que calza. (Aunque muchos se olviden de esto.)

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