3 de agosto 2011 - 00:00

Cupones bursátiles

Notable jornada la del lunes, día que ha sido bastante «maléfico» para los mercados bursátiles de un tiempo a esta parte, que tenía todo el marco previo jugando decididamente a favor y que terminó por resultar otro lunes de aquellos... Una vez conocido en el fin de semana que se había producido el ya tan trillado «acuerdo» en los Estados Unidos, las pantallas y después los medios gráficos se ponían sumamente «calientes». Iba a resultar una rueda para darse un baño alcista, festejando lo que no había que festejar, pero que iría a ser utilizado -al menos- para cubrir un par de fechas y tomar regias diferencias. En verdad, que se llegaría a cierto tipo de coincidencia básica, como para comunicar Obama al mundo que el «acuerdo» que se firmaría debía estar recontra «descontado» (expresión que utilizamos varios días antes) por los mercados y por el «inversor inteligente». En consecuencia, la noticia del «acuerdo» era como el perro que mordía a hombre -absolutamente desechable, a efectos prácticos- y que el hombre mordiera al perro (la novedad de que Estados Unidos ingresara a un «default») era lo capacitado, para dar un golpe a los gráficos.

Sin embargo, ante la necesidad de una noticia buena y a favor del fogoneo mediático para capturar incautos, cabía la presunción de índices yendo hacia arriba durante el lunes. Y si se aguantaban los voraces de hacer la «toma de utilidad», acaso podía perdurar unas ruedas más. Nada de esto ocurrió, lo único que surgió en el horizonte fue una Europa traumatizada por el estado de la banca. Y el saberse que el tal «acuerdo» no había dejado satisfechos a ningunos de los contenedores. En ambos partidos había focos de disidencia con sus propios bloques, las dos partes mascullaban por lo bajo que no era un tipo de «acuerdo» para ser ratificado. Y esto demuestra una vez más el descalabro en que se ha vuelto el mundo actual. Donde se está siempre más cerca del piso de la crisis que de un posible techo. Y con ello, más cercana la posibilidad de una «recaída» en las economías. Lo que tiene cuerpo para sembrar temores mucho más serios que los sufridos en los mercados. Por la rejilla del lunes se fue la ilusión de que se diera un repunte notorio, general, quedando todo muy expuesto y recrudeciendo la incertidumbre como para poder operar con tranquilidad. El Merval eludió el lunes la baja (aunque no da para mucho más).

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