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Cupones bursátiles
En la corta semana de remate de 2011 imaginábamos que existiría algún impulso «a como fuere» para que los índices de todos llegaran al cierre algo menos perjudicados. Y no fue para nada así en la tal rueda del martes, que se arrastró en negocios globales de muy bajos montos y sin ningún impulso por forzar las marcas hacia arriba. Pesadez total, con más predominio a bajar, una postal que no tuvo fuerzas para falsear la realidad de lo que está candente en el contexto. Solamente por obra de algunos de los pases de magia, que varias veces pudieron urdirse, el mercado podía alcanzar reacciones.
En el momento de escribir la columna no sabemos del destino de las fechas siguientes, aunque cualquiera sea el resultado que se logre todo quedará en lo simplemente formal. En Buenos Aires culminará hoy 2011, que les aplicó un durísimo castigo a los poseedores de títulos accionarios. Sin que se acierte a conocer el porqué de resultar el Merval el indicador más corroído de toda la nómina. Quizás algunas mentes más preparadas que la nuestra atesoren la posible razón, o la hipótesis más admisible para justificarlo.
Como comentaristas de cierta experiencia en Bolsa, nos llevamos a 2012 uno de los giros más difíciles de entender en el historial.


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