3 de enero 2012 - 00:00

Cupones Bursátiles

Así como desarrollamos, en cuadros y opiniones, los aconteceres de diciembre y a tal trayecto nos limitamos, la razón para ello es que en la nota de «balances del mercado» -de mañana- todo estará focalizado en el desempeño de los doce meses de 2011. Dejando testimonios escritos, e impresos, por separado. Habrá bastante tela para cortar al enfocar lo anualizado, cómo es que se pudo armar un peñasco tan enorme que trituró -en su rodar- nada menos que un 30% del capital que se invirtió en acciones, a finales de 2010. Si debiéramos movernos a través de frases clásicas, por ejemplo, «el mercado siempre se adelanta», es para poner los pelos de punta imaginar a qué tipo de escenario se adelantó, con semejante muestra de saña sobre el índice argentino.

En el aparte de hoy, sobre la radiografía de diciembre, puntualizamos la absoluta carencia de algún poder de reacción, como para oponerse a una sola semana de saldo que pueda llamarse negativo. Hubo un muy leve repunte, con un 1,4%, y en los dos extremos del mes sendos resultados bordeando lo neutro. Sabido que a todos les fue mal en 2011, inclusive al Dow y su escaso rinde en positivo hecho a fuerza de pico, pala, manejos, falacias, maceradas en escritorios hábiles de Wall Street. Pero lo del mercado local no tiene parangón. Menos todavía, porque no existieron disturbios graves desde lo interno que abonaran un derrape del 30%. Una Bolsa que vino de menos a más, en cuanto a ser en la segunda mitad del año netamente «vendedora». Y en aleación con una fuga llamativa de pesos a dólares, que sólo se detuvo ante cambio «rigurosamente vigilado».

La recomendación del Ejecutivo en la reunión de la Bolsa, en julio, «no comprar dólares, comprar acciones», resultó en la práctica una respuesta totalmente a la inversa. Se vendieron de manera intensa muchas carteras, los límites se trasvasaron sin reparos, hasta ver que no existían «pisos» confiables iniciando alguna resistencia sólida.

Diciembre, lo apuntamos antes, resulta el mes más proclive a lo bursátil. En este caso también falló, para demostrar lo árido y hostil de 2011 para el sistema accionario. Y si esto fue un «adelanto», 2012 deberá ser mirado con mucho pie de plomo y suficiente recelo. Mucho daño a los que permanecieron en sus posiciones, con todos esperando cómo serán los primeros pasos del nuevo ejercicio. En el mundo la cuestión, para nada agradable, siguió acompañando. Y dependeremos mucho de lo que provenga de afuera.

Dejá tu comentario