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Cupones bursátiles
Puede que se haya querido dar la sensación de que «la rebaja de calificación estaba descontada», especie que se echó a rodar como carta de última instancia, suavizando el impacto que se había previsto. Y al parecer, se les fue la mano en tal dosis de defensa de libro de textos como para que se tomara la pésima mala nueva como si hubieran sido vitaminas inesperadas.
Con lo cual, la tarde del lunes se desvaneció con tal interrogante y como queriendo hacer verdad en la práctica, el tan repetido mensaje de «lo que no te mata te fortalece...». Se podrá decir que la rebaja de calificaciones estaba contemplada, dentro de las variables que habrían de sufrirse, pero medir las consecuencias que habrán de acarrear en las economías involucradas -y de allí al mundo- es entrar a un plano de «adelanto» demasiado extendido. A cada acción le corresponde una reacción, a cada causa le sucede un efecto. Y causas derivan en nuevas causas, que son insondables desde el presente. Ni el mago Merlín, ni un Nostradamus de la Bolsa pueden poseer una visión acerca de los efectos encadenados de corto, medio y hasta largo plazo.
Por todo esto, la semana abrió con la nueva faceta y esperando por el equipo completo a partir del martes -con el Dow incorporado-, para atravesar un período que posee una agenda muy cargada entre los europeos, con asuntos clave para resolver o seguir dejando que floten en el desacuerdo. Será muy entretenida, por los números y los argumentos. Claro.


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