Dejando a salvo la descomunal -e inexplicable- primera semana, con ganancias de más del 12% y volumen para poner en varios marcos, la tercera etapa dejó a salvo lo del principio y agregándole otro 4% de utilidad. Por lo cual el primer mes recobró la imagen de «enerote», deparando en veinte días corridos una renta equivalente a un año en plazos fijos. En verdad, cuando se quieren adosar andamiajes a semejante construcción, en cuanto a suba de precios y del índice, no es tarea accesible contando con los frágiles elementos que orbitan en torno de las Bolsas. Y salidos de las economías y sus oscuros pronósticos en varias direcciones. El mundo vive alterado, según las regiones la problemática adopta otro tipo de argumentos, pero no existe tranquilidad a la vista y caminos sin sobresaltos. Se nos dirá que la Argentina sigue mirando desde lejos los sucesos europeos, pero es que en nuestra propia zona de participación aparecen también ciertos nubarrones y disgustos. En especial los que manifiestan vecinos nuestros y culpando a la política unilateral de colocar vallas a las importaciones, aunque queramos seguir gozando de la corriente exportadora. Brasil es el más ofuscado, según se viene sabiendo; Uruguay tiene sus propias quejas, más todos los nervios internos que se multiplican, frente a la serie de medidas tomadas.
No puede dejarse de lado el contexto, cuando se trata de evaluar una zona de la tendencia bursátil. O se culmina razonando en círculos y pretendiendo que la Bolsa pueda ser una isla, apartada del continente. Ahora tenemos por delante los trimestrales cerrados en diciembre -a inicios de febrero-, más adelante la llegada de las «memorias» al mismo cierre. Será un modo de adentrarnos en la real capacidad de las compañías, generando utilidades. Pero, unos bien, otros mal, esto sólo no alcanza para otorgar el respaldo necesario a un cambio de dirección de fondo.
El viernes se culminó con un «gran tablero» global que se llenó de matices distintos, la mayoría pidiendo la campanada final del período. Un conjunto desordenado y donde las motivaciones de superficie que se vinieron utilizando ya no alcanzaron para mantener a la caravana bursátil alineada y obediente. En el período que hoy arranca se sumarán suspensos en varios frentes, en lo que es local ver si el nivel de negocios puede retomar cierta altura, habiendo quedado el viernes en marca que fue como el promedio flaco de 2011, no más de $ 35 millones en acciones. Tomar una parte de la generosa utilidad ofrecida por el Merval, quizás resulte fórmula de unos cuantos. (Y es lógico).
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