26 de enero 2012 - 00:00

Cupones bursátiles

Da la impresión que la buena actuación de un enero que ya está casi consumido, atraviesa por posiciones vendidas que han decidido cubrirse. O las que estando líquidas, habiendo colocado a ciertos niveles, han vuelto: suponiendo que ya el tramo hacia la baja se encontraba muy acotado. Es tan amplio el juego de las motivaciones del operador de riesgo, que apenas si trazamos un par de posibilidades entre muchas otras que habrán sido detonantes, para que la nómina de índices globales se haya movido en el primer mes con saldo positivo. En síntesis, lo emanado de las propias variables bursátiles y con la debida fortaleza e impulso, como para neutralizar lo muy malo que sigue circundando a las economías en especial, las europeas- y que, día tras día, da nuevas pruebas con declaraciones, reuniones, frustraciones de negociación. Y hasta la rápida búsqueda de poder armar un «prestamista de última instancia», para socorrer a los caídos. Esto solo, ya es un testimonio que niega cualquier idea de que los problemas se estén suturando por sí mismos, o por medidas que hayan tomado los países. Huelgas por doquier, pronósticos alarmantes sobre tasas de desocupados en adelante, suponer que los mercados hayan podido tomar energía de contexto para entregar una muy buena evolución del mes, es tratar de dibujar aquello que no se corresponde con las evidencias. Tarea muy bien desarrollada por los que denominamos como «hacedores de imagen» para los mercados, dilatando, contrayendo, esmerilando, trabajando los hechos para devolverlos en forma de mensaje: con una figura distinta a la original.

Que se abroche lo de Grecia, el término que le corresponde (acuerdo tomado con un broche) puede que esté aguardando para utilizarlo como inpulsor de festejos en los indicadores. Por más que se sepa que los remedios de fondo no han tomado y los gobernantes -como siempre- son renuentes de hablar de más ajustes a las sociedades, perseguidos por el fantasma de desbordes y de obligación de renunciar.

El tema es cómo seguirá todo lo demás, después de alcanzar lo que se muestra como objetivo principal. Y de qué modo se conseguirán los respaldos a los índices, cuando en toda la región se menciona que será un año de contracciones en las economías.

Solamente hay una seguridad: que 2012 será un año muy divertido.

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