3 de febrero 2012 - 00:00

Cupones bursátiles

Cuando hablamos, como todos, de que «tal mercado subió, o bajó equis por ciento...» en un lapso determinado, lo que hacemos es reducirnos a una sola expresión numérica -la de un índice principal- y poder obtener un extracto, de la realidad total del mencionado mercado. Al efectuar algún paneleo de espectro más pormenorizado, algunas veces la síntesis del índice refleja bastante bien el universo investigado. Pero, otras veces se ven fuertes contrastes entre lo que asumimos como expresión del desempeño general -total- y aquello que quedó encapsulado en una lista de principales, con ponderación. Al revisar el buen pasar de enero, tropezamos con tal dicotomía entre el 13% que arrojó el índice Merval mayor: y lo que sucedió con los componentes del mismo. Lo que salta, resalta, a la vista es que existió un brillo superlativo acaparando en ciertos papeles y sectores, constituyendo la gran nutriente del 13% conseguido. Por empezar, el sector «bancos» que se viera en los últimos días acosado por ventas y caídas de precios -viernes y lunes- pero que, en el resumen mensual aportó notable casi un 23% del Grupo Galicia -que es título «piloto» del Merval- cerca del 22% para Banco Macro, que también posee peso específico de porte. Escalones más abajo acompañaron el Francés -con un 16% y el Hipotecario que trepó cerca de un 15%. Después, ligadas al «petróleo» Petrobras y PESA- en rango del 23% y más del 24%. Más alejada una de «servicios» -Telecom- con suba del 14%. Y casi podría decirse... pare de contar. Las restantes líderes con positivo se movieron tibiamente, en torno del cuatro, cinco por ciento. (Y hasta hubo un terceto de títulos del Merval, anotando caídas.) Esto termina de armar una figura, un perfil bastante acabado de lo que fuera el cuerpo del indicador: que ha sido el mejor de todo, en enero de 2012. Desde lo que hizo el índice como tal, un 13% que correspondió -en un 90%- a lo hecho por la primera y sensacional semana del año, donde se corrigió en un 12,5%. Lo demás fue un ir y venir, dejando pasar las semanas y -más que nada- mantener la diferencia lograda al golpear primero (y tan eficazmente). (Sin olvidar que semejante despliegue se consumó debido a nivel de negocios que así como se presentaron, desaparecieron). Y en lo que hizo al «derrame» de la bonanza de utilidades, no la hubo: sino que existió focalización sobre unos pocos papeles, muy «calientes» y beneficiados, con bastante frialdad en los demás. Un mes atípico, de extraños contornos, difícil de repetir en tales condiciones. Sirvió, más que nada, para revaluar la pésima imagen del Merval de 2011. Eso.

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