23 de febrero 2012 - 00:00

Cupones Bursátiles

Leyendo los comentarios que arribaban del exterior, en torno al asunto griego y su desenlace presente -tan cantado como para que los índices globales casi ni se inmutaran- surgió una precisión que, por sí misma, resultaba síntesis de todo lo discutido, lo hablado, lo firmado entre gobernantes de Grecia y funcionarios de la comunidad europea. Aquella que destacaba que los 130 mil millones de euros que se facilitaban «irán a una cuenta especial y solamente habilitada para pagarles a los acreedores...». El acreedor, prestando al deudor, para que devuelva el dinero al acreedor. Un circuito cerrado donde los que poseían deuda soberana griega, y tendrían que dar por muerta -caso Francia- encontraban el modo de zurcir su propio problema, bajo el ropaje de estar ayudando al país complicado. Y, de inmediato, también surcaban los comentarios de funcionarios de la región, casi dando por un hecho que Grecia no podría volver al crecimiento, o a poder manejar la situación por ella misma.

Los gobernantes que rubricaron las exigencias ya se quieren ir en abril, lo que resta todo tipo de identidad y respaldo futuro, a los que firmaron el martes. Por lo que hay promesa de nuevos capítulos a cierto plazo y un incendio mal apagado (sólo para salvar la ropa, de los que se disfrazaron de bomberos). Y si tal novedad cubría los principales títulos, por allí cerca estaba despuntando lo que puede ser reguero de titulares siguientes. La veloz escalada del precio del petróleo (alcanzando marcas de casi un año atrás).

No hay respiro, no lo habrá seguramente a lo largo del ejercicio, mientras los indicadores de Bolsa intentan llegar a la otra orilla de febrero, pudiendo sostener saldos en positivo. Cuero curtido de los que actúan en ellos, pieles aceitadas como para que todo resbale y ya con la muestra reciente de ignorar nuevos rebajes de calificaciones, de las entidades afines. ¿Habrá surgido una nueva raza de participantes de mercado? ¿Serán una fascinante mutación que los ha convertido en salamandras, cruzando el fuego sin inquietarse? El fondo de la historia nos dice que por bastante menos de todo lo que hay que seguir deglutiendo los indicadores de riesgo estarían en zona de desplomes y no de repuntes. Privilegio que poseemos, de estar siendo observadores de todo este proceso, donde los mercados arman su propio juego, sin importar el contexto que debiera gobernarlos. Fabuloso.

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