- ámbito
- Edición Impresa
Cupones bursátiles
Pero es que en columna de ayer expusimos el desacuerdo, con el lugar donde fue corrida la aguja y la pretensión. Porque creemos que tampoco es momento para exigir que los saldos acumulados se apliquen en «inversiones». Tomado como si todas las compañías fueran iguales, mezclando los rubros y las verdaderas necesidades de cada una al respecto.
El que nos parece el «justo medio», que asocie sensatamente los componentes, es que no caben repartos generosos del efectivo, tampoco realizar inversiones compulsivas, sino ensanchar los escudos para guarecerse de inclemencias. Y guardar recursos en «reservas voluntarias», hasta que vuelvan tiempos más normales. Por lo que no estuvimos con aquella oleada de dispersión de las empresas, en dividendos, como tampoco con obligar a utilizar el dinero donde al Gobierno se le ocurra. Además, porque las minorías no pueden imponerles condiciones a los directorios de modo unilateral (por más que la «CNV» se llame a silencio y busque atajos para justificarlo).
Y a todo esto, hay que volver a puntualizar que no es que las acciones no interesen porque prohíben el dividendo en efectivo -al menos, no es la razón para las posiciones minoritarias promedio- porque al pagarse sobre valor nominal (de $ 1) las sumas percibidas resultan «migas», ante la inversión real a precio de mercado. Lo peor, ya lo decíamos, es que todo sucede con sociedades listadas en la Bolsa para crearle al sistema una enfermedad adicional, que las otras firmas no cotizantes no sufren. (Un enchastre, al más puro estilo criollo).


Dejá tu comentario