29 de marzo 2012 - 00:00

Cupones bursátiles

Tanto se quitaron las culpas de pésimas administraciones de encima gobernantes que se cobijaron ante sus sociedades diciendo que las economías en crisis eran por «culpa del mercado», que ahora el fenómeno que se expende por Europa es de pronóstico reservado. Lo que vimos y comentamos hace unos días, acerca de lo que sucede en Francia, lo hemos leído en el fin de semana respecto de España. Mientras los que realizan evaluaciones y estiman el siguiente paso de la tendencia se siguen entreteniendo con datos parciales de la economía de Estados Unidos, o algún mensaje de la Fed, esto pasa de largo sin más que la información de una jornada. La surgencia con gran suceso de partidos que se proclaman «antimercados», reúnen votantes como jamás lo hubieran imaginado. Y sorpresas como la que se llevó Rajoy, en España (en Andalucía) estarán acechando en las urnas de cualquier acto electoral en Europa. A tal punto ha prendido en la gente que toda la culpa es del mercado, que hasta los gobernantes en peligro tienen que alzar la bandera -como Sarkozy- para no quedar descolocados, con lo que se predica en otros candidatos. De allí derivó ya el colocar gravamen a las transacciones, en Francia y con igual tesitura en otros países, sin que con ello se calmen los sedientos de castigar al mercado que existe un porvenir sumamente peligroso para lo que sean realizaciones financieras y bursátiles. De ello hay que tomar debida nota, nos parece, porque lo que resultó un escudo protector de los políticos inhábiles en administrar los dineros públicos ahora se transformó en un instrumento de ataque. Y con líderes que vociferan para inflamar del todo a sus seguidores. No se pide una sensata regulación y control efectivo -y severo- para los desvíos en los mercados. Dentro de una ofensiva desordenada y sumamente agresiva, el discurso no es mejorarlos y ponerlos en un marco: sino mutilarlos, con proyectos cada vez más disparatados.

Mezclan los instrumentos, con los bribones que mal los utilizaron. Por delante nos aguarda la siguiente fase de la crisis, que ya en muchos puntos del mundo cultivan la idea del: «antimercados». Causa no poco escozor imaginar hacia dónde se encamina todo, más aún cuando hay muchas chances de que la idea se convierta en poder de decisión, en varios países. Próximas votaciones serán el dato relevante, mucho más que los remanidos y sesgados datos de un aspecto de las economías. El mercado está bajo amenaza (cuidado).

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