2 de abril 2012 - 00:00

Cupones bursátiles

Señores... por favor, está bien que una persona común -inclusive un inversor poco ducho en Bolsa- esté dispuesta a creer que el precio que registre una acción en el mercado de cotización equivalga al valor de la compañía. Y que sobre la base de semejante creencia, un supuesto comprador del «paquete» simplemente realice tal oferta por el conjunto. Mucho más grave es que funcionarios corran en tal dirección pretendiendo que la empresa YPF pueda ser tomada por lo que se esté cotizando en la Bolsa. Versión que circuló con fuerza, aquella que en el momento en que el precio del título se vino en franca pendiente, promovió notas en los medios diciendo que el Gobierno ya estaba cerca de contar con u$s 10.000 millones para proceder a enajenarla. Después de la fuerte caída, sobrevino una reacción que la terminó colocando con ganancias mensuales. Y entonces... apareció la figura que faltaba, la Comisión de Valores «investigando manipulación con la acción...». Organismo que no investiga casi nunca nada, menos todavía casos de fuertes subas o bajas -como hubo en los «bancos», por ejemplo- saliendo al ruedo: ¿a qué? ¿Fijarse si hubo manipulación cuando el papel bajaba? ¿O si ésta se considera cuando repuntó? Manipulación, en el idioma bursátil, es una palabra muy grave y está en la cúpula de los delitos más serios. Así como es sumamente difícil de comprobar, más allá de operativos groseros como lo que se denomina «tubo», en la jerga, donde comprador y vendedor resultan la misma persona (subiendo, o bajando, una acción).

Si se va a fondo, si hay acusaciones formales, será muy interesante que se den a conocer los grandes movimientos en ambos extremos. De dónde partieron los grandes montos vendidos, para deprimir la cotización en su peor momento. Además del paso siguiente, donde se vino en recuperación. Solamente hay dos hechos concretos: que su planta asumió enorme turbulencia, y que fue asediada por comentarios de toda índole capaces de distorsionar todo en la formación de precios. Y aquello que es tema esencial: se haga lo que se quiera, el precio de mercado es una referencia. Ni fija un valor por sí mismo, ni puede ser tomado como nivel único para comprar una compañía, ello dentro de una canasta de componentes donde negociar.

Aterra la liviandad con que se emplean términos y se inician acciones, vaya esto criticando los métodos (porque lo que suceda con YPF no nos importa especialmente). Otro menú «a la criolla».

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