23 de abril 2012 - 00:00

Cupones bursátiles

Nos detenemos en el detalle -que no es menor- porque no hemos visto que se lo haya tenido en consideración, en otros comentarios dedicados a lo bursátil a partir de la explosiva noticia sobre YPF. En principio, tomando solamente al Merval principal de referencia, el proyecto de la semana mostró una herida bastante profunda en sus marcas, como para fijar un nivel de solamente 2.338 puntos y un porcentual del 6,5% de derrape en cinco ruedas. En el exterior, los índices que se cotejan habitualmente -como Dow Jones y Bovespa- depararon subas del 1,4% y del 0,7%. Ergo, el indicador local se mostró seriamente en reversa y ahondando el triste privilegio -junto con Madrid- de resultar los índices negativos de 2012.

Pero, no puede dejarse pasar lo que sucedió con el «índice Bolsa» (nivel general), que se distanció -como casi nunca- de su colega Merval y con alguna brecha que resultó abismal, cuando el de líderes ponderadas arrojó sólo un 0,2% de baja y el de Bolsa lo elevó por diez veces, hasta un 2% en el mismo desarrollo. Hubo cierta estrategia aplicada para morigerar la caída del indicador que más se difunde por todo el mundo, con acento recayendo -por lógica- en la que pesa un 25% dentro de la ponderación, Grupo Galicia. En circunsancias de cierta conmoción en las noticias -como los sucesos con YPF- la reacción de una oferta que parte en veloz «corrida», con demanda diezmada y muy exigente para participar, es moneda corriente. Mucho más «exótico» es observar que un papel, o un par más junto a éste, vayan en la dirección contraria.

Sin recurrir más que a los datos objetivos, junto con lo que enseña el historial en las reacciones del mercado, no resulta desmesurado pensar en que se empleó tal estrategia, desde cartera de mucho porte (o bien, desde algunas otras ayudando) para disimular la verdadera dimensión de la caída bursátil, en esos primeros días tan sensibles. Se dirá que está bien, o que no, pero lo que realmente importa y esto establece es el grado de control que se puede ejercer en nuestra Bolsa, a favor de lo reducido de su volumen de negocios y una polarización de las posiciones. Llegar a tal conclusión -el que llegue- es saber que se pueden cambiar el curso y la imagen del mercado, apretando ciertos «botones» justos. Y no deja de ser -potencialmente- peligroso. El mercado ve así: nublada su transparencia. Malo.

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