21 de mayo 2012 - 00:00

Cupones bursátiles

Volvamos, porque no olvidamos algunos temas aunque otros más recientes parecen taparlos acerca del anuncio de la CNV local que realizaría una investigación para saber quiénes habían operado en la plaza de YPF. Esto, en el curso de la zona final -antes de la formal expropiación sobre Repsol- y en medio de las turbulencias que rodeaban a la plaza de la petrolera. Resulta que llegó una noticia del exterior -difundida por la agencia Bloomberg- acerca del controvertido personaje George Soros. La última vez que lo tratamos en la columna fue cuando anunció que culminaba con la administración de sus Fondos de Inversión para, en adelante, solamente administrar los bienes propios. Pues, que lo dado a conocer es que «Soros vendió su participación en YPF, valuado en u$s 30 millones, durante el primer trimestre del año actual. (Obviamente, antes de la expropiación de la compañía). Y esto divide la apreciación en dos mitades. En una, que allí tienen nuestros «sabuesos» locales a un vendedor de gran porte, que estuvo convulsionado la plaza de YPF en Nueva York. Por lógica, con repercusiones en el ámbito local que solamente actuaba como efecto de aquello.

La mitad más densa es la otra: no sabemos que nuestra CNV debe poseer acuerdos con la SEC de Estados Unidos. Si es que hay un real interés por tirar de la cuerda de lo que hizo Soros y que no fueron moneditas. Una cuerda bastante larga, para tratar de indagar hasta qué punto este sujeto tan pernicioso para los mercados se puso en marcha con sus ventas -evidentemente, a cualquier precio- contando con «información confidencial». Que -de manera indudable- debía surgir de nuestro ámbito, con posibilidad de involucrar a quienes estuvieran dentro del plan, para llevar adelante la expropiación.

Nadie sale en estampida a colocar esa enorme suma en posiciones de una acción simplemente porque tuvo alguna «intuición», o cierto «mandato divino». Tal tipo de operativos se realiza con datos específicos, seguros, provenientes de la fuente misma. Acaso a la SEC no le interese -en absoluto- seguir el rastro, tratándose de un papel extranjero en Nueva York. Hace ya bastante que aquel organismo también deja mucho que desear, en cuanto a perseguir y penalizar a los que infringen las normas. (Por eso es que hay tanto truhán suelto, como los de Goldman Sachs). Pero es un asunto que debería importar a nuestra CNV, más aún cuando de la investigación no se supo nada más.

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