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Cupones bursátiles
El miércoles, además, la pregunta -con cierta decepción- que corría por los semidesiertos pasillos bursátiles era ¿a qué se debía que Buenos Aires no hubiera podido concretar un repunte a tono con sus colegas? Desde el punto de vista de la confrontación de las variables, la derivación racional sugería que la demanda había renacido ese día, pero demasiado tímidamente. Y que a raíz de tal prudencia compradora, el vuelo ensayado se había visto falto de apoyatura al alcanzar cierto máximo. Acaso podían sumarse ciertos datos locales, de la economía, obrando como freno al entusiasmo (por caso, la fuerte caída en la industria automotriz). Y, junto con ello, supuestos argumentos del exterior -justificando el notable rebote- que resultaban bastante huecos. Más basados en deseos de encontrar soluciones al problema europeo que lo que se podía saber en concreto. En conjunto, tales cuestiones podían actuar de depresores, para que la línea compradora se mantuviera con los pies sobre la tierra.
El curso siguiente estará más atado -en tren de desear otro período alcista importante- a que se produzca esa suerte de combustión espontánea» sin precisar de motivos, ni de saldos globales, para prender fuego a los precios durante algunas ruedas. El miércoles era una invitación para el comienzo, quizás lo que imaginaron la mayoría de los operadores. Y esto no coincide con el perfil visto hasta ahora cuando estalla el movimiento, es cuanto menos se lo espera. Un poco de emoción y suspenso en un año tan apagado no viene mal para mantener la mente presta. ¿Llegará en junio? ¿no llegará? Esperar y ver.


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