2 de julio 2012 - 00:00

Cupones bursátiles

Fin de semestre, tela para cortar en cualquier tipo de comentario -acorde con la óptica del que opina- pero, en medio de todo, una novedad producto del devenir de los números estadísticos (volumen, en este caso) que se presentó como el más sensato de los datos en nuestro medio.

Ver que a partir de ahora, al menos por el siguiente trimestre, la comunidad del Merval mayor tendrá nada más que 12 protagonistas. Salidas para Central Puerto, para Molinos Río y Aluar, pudiéndose alcanzar un número más acorde con la demensión de un mercado como el nuestro.

El fin por nosotros deseado sería ver un total similar en participantes pero representando de manera fija a la esencia de nuestra Bolsa. Con una rigurosa selección, contemplando también la diversidad de rubros, más otras condiciones que puedan delinear una docena de papeles como los genuinos representantes. Que, en definitiva, resulta el espíritu básico para la creación de indicadores dentro de un mercado. Poder reflejar la marcha general a partir de un reducido conjunto de acciones cotizantes. Dentro del flamante Merval principal, Grupo Galicia seguirá siendo estandarte -con más del 23% de porción- y después, distanciadas, dos del renglón «petróleo» (YPF con 16% y Tenaris, con casi un 14%). En solamente tres plazas se concentró el 53% de los negocios del semestre. Pero, en medio del mismo estuvo presente toda la situación vivida en torno de Repsol, avivando mucho el fuego natural que poseía el título en condiciones normales. Esto seguramente colaboró mucho para que se comprimieran en menos papeles los requerimientos del índice (condensar el 80 por ciento del volumen general de la Bolsa). Y derivado de esto es que tres habituales del listado debieran quedar afuera, por ahora. Punto y aparte.

Se vivió un cierre de junio a todo tren, global, euforia que partió en torno de los europeos y que impregnó a los demás. La primera pregunta es si esto podrá tener prosecución solamente por las medidas anunciadas, cuando los problemas más profundos -la economía y lo social- de la zona seguirán allí latiendo, aunque los bancos hayan tomado oxígeno imprescindible. Ver en la foto al titular italiano, junto con el del BCE, y pensar que ambos salieron de la fatídica escuela de Goldman Sachs ya alcanza para fruncir el ceño. Desearles suerte a esos países europeos, y a su gente, dista de cambiarles la realidad. Y hay que ver.

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