10 de septiembre 2012 - 00:00

Cupones Bursátiles

La diversión de esta semana, dentro del aburrimiento con que hay que pasar las etapas, será el ver nuevos capítulos de lo que ya es un «culebrón» a la europea. Porque si bien durante el jueves se organizó una fiesta de salutación para la decisión del Banco Europeo sobre los títulos de deuda de la región, ya para el viernes los vinos comenzaron a agriarse y las luces se cayeron de su esplendor.

Quedó muy a la vista la durísima discusión interna que tienen en Alemania, el baluarte del «euro», con muchas voces prominentes alzándose en contra de lo anunciado y sin escatimarle críticas al titular del BCE -Mario Draghi- acusándolo de «falsificar moneda» y de «instalar la inflación» en la región. Según se podían leer diversos comentarios, de principales diarios germanos, existe la creencia de que Merkel estuvo silenciosamente de acuerdo con lo anunciado: aunque sin difundirlo públicamente, por temor a un gran costo político en su tierra. Esta semana promete más «dimes y diretes», algunos de ellos hasta con articulaciones ingeniosas: cargándose de pólvora, por ambos bandos.

Apenas acompañando desde lo modesto la rueda de mayor jolgorio exterior, ya en el viernes nuevamente puesta en una posición de perfil «vendedor», ratificado en la caída del índice mayor, pero más todavía en los que son sus parientes. Desde el 1,5% en el M.AR y con el máximo decaimiento para el Burcap: con el 2 por ciento.

Diferencias generales de 32 alzas, pero total de 42 descensos, abrocharon un paquete adverso recibido por los operadores locales.

Mejorando en volumen

-hasta 40 millones de pesos- como señal favorable, pero con predominio de oferta en su costado indeseado.

Solamente manteniendo un pie sobre las órdenes, parece poder mantenerse la estabilidad. Y al abrirse y hacerse más fluido el juego, teniendo que dejar salir presiones contenidas. Si se pregunta el porqué, posiblemente el interesado oirá distintas hipótesis para explicar la casi ausencia de actitud que se ha instalado en el recinto local. En los últimos días, cierto es, no aparecieron «buenas ondas» para empresarios de sede nacional y, en buena medida, esos impactos fueron hacia sociedades cotizantes. Quizá fue lo que terminó por diluir los ánimos de mejoría que asoman levemente y se esconden de inmediato. Camino de ripio: la Bolsa, a los saltos.

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