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Cupones bursátiles
Probablemente, pensamos, no le hubiera sido sencillo eludir respuestas que explicaran algo de lo que queda inexplicable, mencionando nada más que el diagnóstico. Sin agregar qué tipo de remedios se aplicaron -y cuáles no han dado resultados- y lo principal fue tal vez expuesto sin rodeos, que considera el organismo que preside que tendría que instrumentarse, para obtener un progresivo retorno a poder hablar de solidez en el mundo financiero. Esto nos devuelve a nuestro medio, para trazar situación parecida -en otra magnitud en importancia, claro- cuando surgen los diagnósticos que son imposibles de refutar en relación con la muy pobre presencia de la Bolsa en nuestro mercado de capitales.
Ninguna voz, desde el más alto funcionario, hasta el inversor más modesto, iría a discutirlo. Pero detrás del diagnóstico no aparece nada más que esperar más decadencia, hasta que -dentro de un tiempo- se repita la misma descripción. Nada de insinuar siquiera algún intento, un vacío total en cuanto a propuestas, carencia de ideas y de programas articulados. Si nos quedamos con lo dicho por la CNV, sobre la «asimetría de la información» (supuesto causal primordial) pues, al menos, qué es lo que se trabaja en tal dirección. La realidad en una crisis que lleva cinco años, y una depresión bursátil que tiene décadas, es que se condensan frases que se agotan en sí mismas sin que las ideas fluyan y sean más prácticas que teóricas. (Por eso se lo pasan releyendo a Keynes, otros a Marx.)


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