16 de octubre 2012 - 00:00

Cupones bursátiles

Si la crisis se inició con la explosión del sistema financiero -de Estados Unidos para el mundo- y la titular del Fondo Monetario -Lagarde- aseguró en Tokio que «el sistema financiero no es más seguro que hace cuatro años», el mensaje nos suena claro. En cuanto a que todo está en el lugar de partida de la crisis. Ella no lo aclaró, ni dio más pistas que la frase mencionada, pero correspondía preguntarle: por qué el tal sistema financiero sigue mostrándose tan vulnerable, como hace cuatro años. Cuál la causa, si es que no se hizo lo necesario desde la comunidad política global para que el principal eslabón fallido de la cadena recobrara parte del blindaje. O si, en paralelo, la falta de castigos a los desvíos y una muy severa «regulación» al sector de las finanzas continúan dejando que los grandes «piratas» del dinero y el mercado se muevan, como si nada hubiera sucedido.

Probablemente, pensamos, no le hubiera sido sencillo eludir respuestas que explicaran algo de lo que queda inexplicable, mencionando nada más que el diagnóstico. Sin agregar qué tipo de remedios se aplicaron -y cuáles no han dado resultados- y lo principal fue tal vez expuesto sin rodeos, que considera el organismo que preside que tendría que instrumentarse, para obtener un progresivo retorno a poder hablar de solidez en el mundo financiero. Esto nos devuelve a nuestro medio, para trazar situación parecida -en otra magnitud en importancia, claro- cuando surgen los diagnósticos que son imposibles de refutar en relación con la muy pobre presencia de la Bolsa en nuestro mercado de capitales.

Ninguna voz, desde el más alto funcionario, hasta el inversor más modesto, iría a discutirlo. Pero detrás del diagnóstico no aparece nada más que esperar más decadencia, hasta que -dentro de un tiempo- se repita la misma descripción. Nada de insinuar siquiera algún intento, un vacío total en cuanto a propuestas, carencia de ideas y de programas articulados. Si nos quedamos con lo dicho por la CNV, sobre la «asimetría de la información» (supuesto causal primordial) pues, al menos, qué es lo que se trabaja en tal dirección. La realidad en una crisis que lleva cinco años, y una depresión bursátil que tiene décadas, es que se condensan frases que se agotan en sí mismas sin que las ideas fluyan y sean más prácticas que teóricas. (Por eso se lo pasan releyendo a Keynes, otros a Marx.)

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