9 de noviembre 2012 - 00:00

Cupones bursátiles

Justo cayó el miércoles la columna donde deseábamos aclarar una figura, respecto del tipo de sociedad que ha utilizado la Bolsa de Comercio, en su historia. Una persona del ambiente bursátil -con buena intención- nos quiso sacar del error, en cuanto a que decíamos que la entidad revestía como «sociedad civil, sin fines de lucro». En realidad, nos dijo, esto se produjo desde 1969 (sería como derivación de la Ley 17.811) aunque, antes de ello, la Bolsa aparecía como: «sociedad anónima». Como muchas veces ocurre, surge una tercera posición -la verdadera- que beneficia a todos, en pro de la cultura bursátil.

Y como el miércoles los diarios no tuvieron distribución habitual, no quisimos que esto quedara fuera de la opinión masiva. Por una parte, agradecemos el puntualizar la objeción, pedimos disculpas, pero debemos referir también aquella tercera versión. Buscamos en los documentos respectivos, ya que nunca habíamos tomado conocimiento de la Bolsa actuando dentro de tal esquema. Y a lo que llegamos es que, al momento de fundarse en 1854, el primer encuadro legal fue el de «Sociedad Particular». Así permaneció hasta 1890, donde por cambios de normas en la Nación, le dieron opción de elegir en qué nuevo encuadre ajustarse. Sus autoridades decidieron por el de «Sociedad Anónima», pero de inmediato estalló una polémica de quienes decían: cómo iba a ser una «anónima» si en lugar de accionistas tenían socios (abonando cuotas) y no hacían distribuciones de dividendos.

Allí se buscó una salida, tomando un atajo, la Bolsa de Comercio, quedó encuadrada en la figura de la «anónima», pero de tipo «sui generis». Y aclarándose que esto no sería obstáculo para tener que cumplir las otras obligaciones sociales. En el actual «proyecto» retorna el encuadre para la Bolsa de tener que ser una «Sociedad Anónima». Aunque la idea es que responda a todas las funciones de la misma. A partir de la ley que se sancione, tendremos que ver de qué modo se le otorga un precio -a las acciones que deberá emitir-, quiénes serán los adquirentes, de qué modo estará constituido el lógico «grupo de control».

Y, además, constituirse «con fines de lucro» dejando de existir la masa de asociados abonando cuotas (los que resultaban ser los «dueños» de la institución). No sabemos qué tratamiento se dará al sistema de «Cámaras» adheridas -columna original- y en nuestra impresión, llega el momento del punto final a casi 160 años. Lo siguiente será otra historia...

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