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Cupones Bursátiles
Mientras tanto, para matizar las horas, releímos la ley vigente -la «17.811»- a la que llevarán a la tumba y ésta poseía solamente «58» artículos. La que ahora se votará consta de unos «155» artículos, más del doble. La diferencia es que aquella vino a poner en orden, en caja, a darle un marco legal y serio a lo que previamente era un verdadero caos, un estado casi anárquico de las normas a seguir por el sistema. Es decir, la «17.811» resultó una piedra basal para poseer un andamiaje bursátil, dentro de cierto cauce.
Así, se trabajó desde 1968 hasta la actualidad y nunca -salvo que alguien lo certifique- la actividad bursátil local estuvo en tela de juicio, ni local, ni internacional. Los que quieran contar otra historia, que lo hagan. A nosotros no, porque no la compramos: y menos los últimos cuarenta años que, este diario nos dio la ocasión para vivir en el día por día. Volviendo a Cirillo, en sus respuestas se advierte que navega en medio de las aguas, porque nadie puede estar totalmente esclarecido acerca de que todo lo propuesto -y a votar- fuera necesario. O que vendrá a cambiar de cuajo cuestiones que estaban vigentes. Y, lo más importante, que esto signifique -realmente- un avance para el sistema bursátil argentino. En uno de los puntos, concuerda con las tantas veces que hemos predicado en nuestra columna. En cuanto a acercar más «mercadería», más sociedades a la cotización bursátil, cerrando -de paso la tendencia actual, y desde hace bastante-, de salirse de los paneles de la Bolsa. También Cirillo habla de empresas abiertas, cotizando, versus las de capital cerrado. Y advierte, como nosotros, que si no se otorgan ventajas a unas sobre las otras -de índole fiscal, especialmente- ningún empresario se va a exponer a abrir su capital. Como están las cosas, seguro que tal idea no habrá de prender para llevarse a cabo. Pero es la que crudamente hay que mencionar, si no se ven con ventajas, no vendrán a cotizar. De todos modos, el verdadero dilema no es la «mercadería», sino conseguirles compradores. Y eso, amigos legisladores, tampoco se logra porque cambien las normas de actuación. El tiempo lo dirá.


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