29 de noviembre 2012 - 00:00

Cupones bursátiles

Cuando se realizan ciertas observaciones, se plantean algunas preguntas, se exponen ciertas dudas, acerca de radicales variantes sobre estructuras vigentes, es muy posible que causen molestias a un amplio espectro de funcionarios -o legisladores- que van en la dirección de otorgarle vía libre a lo propuesto. Puede ser en cualquier tipo de actividad, pero tratándose de un sistema que aborda a la oferta pública de activos, la cuestión es todavía más delicada que al cambiar otro tipo de marcos.

Pero la honestidad de opinión, la que lleva a presentar tales observaciones y preguntas, obliga a que éstas se efectúen en los momentos apropiados: antes de que las cuestiones alcancen sello definitivo y que pasen a la puesta en práctica. Lo más cómodo es acompañar y esperar, para cuando se puedan presentar dificultades partir en la crítica tardía. Corriente que a muchos ha encolumnado -hemos guardado recortes de diversos personajes y sus opiniones ante el «proyecto» a punto de convertirse en ley y referido a la reforma bursátil.

No jugamos en tal andarivel, el de la comodidad inicial para aguardar y ver dónde habrá un fallo de la teoría. La simple realidad es que el sistema bursátil local, con acento en el segmento de títulos privados, está tomado de una cornisa y con una sola mano. La nueva ley, según se la proclama, vendría a cambiar tal estado de precariedad. Estará puesta en los papeles que saldrán del Congreso, después llegará la instrumentación, pero no hay margen de maniobra. En tiempos en los que el mundo se debate todavía en la crisis, lo del mercado local pasa a situarse en un límite. Más todavía, en el llamado «punto de no retorno» y el volver a la base original ya quedará sumamente distante. ¿Qué pueden ansiar todos, incluidos nosotros que lo tratamos como especialidad periodística? ¡Pues que todo lo formulado en la teoría pueda mostrar resultados en la práctica! Con sincero reconocimiento, diríamos que observaciones y dudas quedaron totalmente superadas por el renacer de la Bolsa en nuestro medio. Todavía esto está en suspenso, lo que nos permitimos formular posee igual chance de ser cierto que aquello que se ejecute. ¿Hay quien pueda asegurar el éxito anticipado de lo dispuesto? ¿Que un organismo, con todo el poder, lo utilice del modo más conveniente? Entendiéndose por tal que lo que sobrevenga resulte mucho mejor que lo actual. Hemos opinado cuando hubo que hacerlo: ahora, se verá...

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