30 de noviembre 2012 - 00:00

Cupones bursátiles

No lo dijimos nosotros, lo mencionó el senador radical Ernesto Sanz, respecto del texto agregado a un artículo de la nueva ley sobre el sistema bursátil: «Se van a empezar a deslistar muchas de las que hoy cotizan...». (Esto fue en una reunión de la «Unión Industrial» y donde, en uno de sus arranques de audacia, los empresarios apoyaron la reapertura del canje y criticaron a los «buitres»). Lo que nos importa, por sobre tales declaraciones, es la primera expresión -de Sanz- porque esto va en coincidencia con la tendencia a la deserción de compañías, de los paneles de oferta pública (la más reciente, anunciada, Boldt Camming). No es la primera vez que lo apuntamos, muchas otras, la tremenda dicotomía en nuestro medio entre ser una sociedad de «capital abierto» (cotizantes) versus una «cerrada». Las primeras revistan en la misma plataforma que las otras, pero tienen que asumir una serie de obligaciones -y de gastos administrativos- que las que permanecen fuera de la vidriera pública no tienen que afrontar.

¿Y qué les ha venido ofreciendo el mercado para que tal desigualdad se justifique?... Pues, un sector bursátil seco en negocios -casi sin posibilidad de tomar dinero fresco bajo el conducto natural de las «suscripciones» de nuevos títulos- y con la única posibilidad de emitir papeles de deuda -Obligaciones Negociables- pero que también disfrutan las sociedades que no cotizan su capital. Tantas veces habla-mos de tener que discriminar entre los dos tipos de compañías -por caso, desde el aspecto fiscal- para que todas las contrariedades no pesen sobre las que son las empresas más claras de la economía (sobre la base de sus balances es que se construyen trabajos estadísticos, notas periodísticas y relevamientos). Por supuesto, sin que nadie se hiciera eco de ello...

En estos últimos tiempos se agregaron dos temas más: varias de las cotizantes que vieron ingresar directores oficiales, a través de porcentajes que la ANSES heredó de los Fondos Pensión. Y, de última, el texto agregado sobre poder intervenir directamente a los directorios -sin apelación posible- por parte de la nueva «Comisión Nacional de Valores». Las otras miran desde afuera y se solazan con el intrincado camino de las que cotizan. Nadie se mete con tales compañías, no deben allanarse a nuevas disposiciones y hasta mantienen sus balances, celosamente guardados. (La verdad, si hay deserción: es lógico).

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