3 de diciembre 2012 - 00:00

Cupones bursátiles

Todavía se desea oír -especialmente en televisión- vanos intentos por explicar a todo público, de qué se trató el proyecto sobre el sistema bursátil, días atrás convertido en ley. Una señorita, conductora de noticiario, seguramente leyendo un guión que lo habían preparado en la producción, puntualizada que ahora la CNV tendrá el poder de «policía» sobre la actividad. Equivocado. La anterior ley, que fue derogada, ya le otorgaba al organismo el tal poder de policía del sistema. Con alcances ilimitados en cuanto a llevar adelante investigaciones sobre sociedades, o personas involucradas en lo bursátil. Si lo utilizó debidamente, o no, es otra cuestión. Lo que ahora se ha legislado es que -además de ser policía- la entidad rectora resultará una suerte de fiscal y de juez de los asuntos donde intervenga. En el último aspecto, dictando también las condenas a quienes consideran culpables. Y sin posibilidad de defensa ni apelaciones. En síntesis: se erigirá una CNV omnipotente, que no tendrá que dar más explicaciones que sus propios argumentos para arribar a un fallo. Se puede coincidir en que el organismo que investiga, también resulta el que acuse y hasta el que dicte las penas. Lo que no encaje, es que todo resulte inapelable. De todos modos, tales atribuciones eran originales de los artículos del «proyecto». Y esto no generó mayor oposición.

El posterior minirrevuelo partió de haber efectuado agregado de última hora en cuanto a la potestad otorgada al mismo organismo, para poder intervenir en la vida societaria de las empresas cotizantes. Tampoco quedó muy claro si el «enojo» de opositores provino de ese agregado fuera de tiempo o si es por la autoridad contenida, en tal alcance de su poder. Lo concreto, y como era de esperarse, todo lo escrito quedó en pie y comenzó la cuenta regresiva para que la flamante entidad vaya pasando a la práctica las atribuciones que se le brindaron. El legislador Miguel Pichetto expresó al respecto: «Esperemos que esto sirva para que nuestra Bolsa crezca y deje de ser insignificante...». Y está bien, es una expresión de deseos. No lo hubo, ni podrá haberlo, un artículo que hable sobre cómo atraer capital -inversores- a la Bolsa local. Lo que, en definitiva, es el único elemento capaz de hacer verdad tales deseos. Siempre el dinero ha llegado a un mercado por la utilidad y la codicia, no por el andamiaje de normas. Aquí y en el mundo.

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