18 de diciembre 2012 - 00:00

Cupones bursátiles

 ¿Mediano plazo?... ¿Largo plazo?, en un mundo que se continúa revolviendo entre las brasas económicas. Y que si todo el presente transcurre en ver si se puede ir saliendo de esta crisis, no hay modo de establecer qué es lo que nos aguarda más allá. Porque los genes de la crisis actual permanecen casi intocables y -quizás- ya se está gestando otra crisis, desde las entrañas de la que se vive hoy. Así que las premisas del plazo mediano, o largo, dos objetivos que formaban parte del «decálogo» que debían aprenderse los nuevos inversores, hoy no deben formar parte de muchas de las mentes, que están detrás de los movimientos. Cambios de los gráficos de mercado que son justamente eso -movimientos- y no consiguen derivar en una «tendencia». Frente a lo desértico del panorama en el contexto natural, lo que puede verse en el año 2012 que ya finaliza es que los mercados entraron por la variante de «inventarse a sí mismos». Si respondieran a los estímulos clásicos, estaríamos viendo un conjunto de índices con saldos negativos y en procura de alcanzar profundidad que generara las reacciones -naturales- de operadores tomando activos a precios de real liquidación.

Se podrá decir que hoy se sitúan en tal nivel de profundidad; lo difícil será poder demostrarlo. Si bien, como todo es subjetivo, toda conclusión debería ser aceptable en la medida en que no se razona en círculos, buscando fundamentos dentro del mismo circuito. En la composición de «movimientos», que por momentos hace reverdecer a unos mercados, después suplantados por otros, la chance atraviesa por advertirlo y «desplomarlo» a tiempo. En días de la pasada semana se advirtió uno de esos «movimientos» estallando a pleno en el Merval, en una oleada de órdenes tomadoras que no pueden poseer un origen atomizado, de muchas posiciones pequeñas, sino que tuvo el perfil de cierto dinero fuerte puesto en el circuito para una secuencia alcista capaz de componer en buena medida los negativos saldos en que vino el ejercicio. Y con ello, modificar favorablemente la resultante de 2012. Los disparos de órdenes alcistas, buscando hacer blanco en muy pocos títulos decisivos, los que son la fuerza de arrastre del índice ponderado, delata una estrategia que no tiene que ver con los impulsos individuales dispersos. Después, el efecto de ver sumarse a otros títulos para que no queden «atrasados» y un «movimiento» retroalimentado. Puede ser, o no...

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