2 de enero 2013 - 00:00

Cupones bursátiles

Mientras Obama transpiraba la gota gorda para intentar zurcir su «abismo fiscal» -que igual seguirá presente-, Merkel dedicó su mensaje de «fin de año» fiel a su estilo: crudo y directo. El primer tema es el que acapara las primeras planas, el segundo solamente aparece en recuadros de páginas interiores. Queda en manos de cada uno otorgarle el valor a cada situación, que sirva para hacerse una «composición de lugar», con vistas a lo que se pueda aguardar de 2013. Antes que esas puestas en escena y los «shows» típicos americanos, preferimos oír con atención lo que nos apunta la canciller alemana. Y ello es que «el panorama económico de 2013 será más difícil que el de 2012, ante lo cual hay que armarse de coraje». Sin apartarse de estimaciones que ya efectuara unos años antes, ratificó: «La crisis está lejos de superarse». (En un primer momento, Merkel había pronosticado que superar la situación iba a llevar cerca de una década. Ésta consumió recién la mitad del trayecto.) Aunque no puede ignorarse que los operadores de mercado están mucho más dispuestos a darle carácter de festejos a todo precario acuerdo que puede ensayarse en Estados Unidos.

El 2012 se fue desenvolviendo con ese patrón de juego, dándoles calibre a hechos menores, cualquier ratio individual que surgiera de la Fed, tratando de soslayar el gran tema de fondo -el «abismo fiscal»- que hacía a la verdadera sustancia de una tendencia. Recién sobre la última parte de la cuenta regresiva, el Dow Jones se movió sin fuerzas y sin poder maquillar el verdadero peligro. En el ranking de los principales indicadores, quedó con solamente un 5,9% de diferencia y resultando uno de los tres peores saldos de toda la caravana mundial. La que, al final, dejó solamente a Madrid como el único índice en negativo, saliendo el de Shanghái de tal condición y el Merval, con su espectacular arremetida de diciembre. Cabe dejar registro de que, en los últimos días, hubo variantes en la cúpula de los mejores. Se vio a Suiza, casi el seguro ganador del año, perdiendo terreno en últimas jornadas -quedando casi neutro, en diciembre- y el que se consagró con bastante ventaja fue el indicador japonés -el Nikkei- rozando un 23%, con ímpetu desde el triunfo de los «conservadores». Dos de los más castigados en doce meses -Merval y Shanghái- fueron las mayores figuras del último mes. Con casi un 18% y un 13%, resultaron formidable fuente de utilidades, al cerrar 2012. (Lo que llega no tiene los mejores augurios.)

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