4 de enero 2013 - 00:00

Cupones bursátiles

Enero de 2012: también tuvo un comienzo radiante, como el visto este miércoles 2 de 2013. Inclusive más explosivo todavía, porque en aquella primera rueda el Merval trepó un 4,3% (anteayer, fue del 3,4%). En la fecha siguiente se había vuelto más candente todavía, porque sumó el 5,73% de alza. En solamente dos primeras sesiones, el mercado local se había superado un 10%, sobre finales de 2011.

Después, todo siguió con viento de cola y alcanzando un nivel del 13% de ganancia, en el mes inicial. Claro que la verdadera arista remarcable pasó por otro aspecto, porque 2012 arrancó con casi $ 101 millones de volumen en acciones, en la segunda fecha lo sostuvo en los $ 96 millones. Y en solamente cuatro ruedas, la primera semana totalizó $ 329 millones de efectivo. Lo de este miércoles no estuvo dentro de lo más discreto, que supimos ver a lo largo del año anterior, porque reunió $ 51 millones. Esto es la mitad del año previo, en la primera rueda del ejercicio. Son solamente datos para jugar con la estadística, y alguna coincidencia, porque los contextos son otros, las motivaciones distintas, hasta surgió en esta ocasión un suspenso tremendo. Llegar al filo de la hora límite -en Estados Unidos- para ver si Obama (y los mercados junto con él) podía seguir haciendo equilibrio en la cornisa o se precipitaba al «abismo fiscal». Pocas veces, unos minutos hicieron semejante diferencia para la Bolsa. Porque lo que fueron subas generales en el mundo estuvieron a un suspiro de haber sido bajas (y hasta de bastante mayor calibre que la mejora alcanzada). Los que más saben, como nuestro amigo economista Siaba Serrate (conviene leer su columna del miércoles), advierten que lo único alcanzado en el «acuerdo» de último momento fue un zurcido grueso y apurado, para tener que encontrarse nuevamente en marzo los adversarios del norte. La palabra sería «precario», como si desde la tal cornisa a Obama lo sostuvieron de un brazo, flotando en el aire.

La misma condición debería pasar a los mercados, la sensación de precariedad no otorga basamentos para ver que los impulsos se sostengan, más allá de los jubilosos festejos iniciales. En el contraste de noticias, en Europa anunciaban el compromiso sobre colocar en caja a los «déficits fiscales». Y eso en una medida de fondo para encaminar países -si lo cumplen- antes que los acuerdos «precarios». Pero, a la mayoría le gusta más lo segundo, al menos por un rato.

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