La semana que rematará el pasar de enero, se desarrollará con los mismos condimentos que ya vinieron acompañando el curso del mes. La tregua, sobre el problema fiscal de los Estados Unidos, le devolvió vigencia a todos los argumentos que venían siendo utilizados hasta el desgaste. Tomarse de algunos balances, bien elegidos, de la economía de Obama, más la onda de «buenos deseos» para que a Europa le vaya mejor. No hay mucho más que eso, pero parece suficiente para que el Dow continúe con su estrategia de los «goteos» mínimos, casi siempre hacia arriba. Los europeos que copian ese andar y también dibujan ruedas favorables por «simpatía». En tanto el circuito local juega su propio juego, que es el de despegarse de todos y mover las fichas a voluntad. Sigue siendo la excusa única, la disparada del dólar paralelo y la traducción de ello hacia la capitalización bursátil de las empresas. Ignorando lo que está flotando, sobre otro ejercicio a plena inflación, los pedidos de aumentos sindicales, la suba de los costos para la mayoría de los rubros de actividad. Y, de última, la carencia de segmentos apetecibles de inversión, que no sean, el dólar recalentado, o los «plazos fijos» negativos de antemano. La competencia más seria puede provenir de los «bonos» -ciertos bonos-, pero ya hubo mucho jaleo con ellos, a lo largo de 2012.
Si bien el inversor considera un «derecho adquirido» y terreno consolidado, lo que se ha dejado atrás, el suculento mes de diciembre, la unión de esto con lo producido en enero, crea flancos expuestos en el Merval que se florea, por encima de los 3.300 puntos. Y esto promueve la exigencia de no aflojar demasiado con el cúmulo de órdenes de la demanda, que no puede confiar en que la actitud prudente de la oferta, se vaya a mantener. Existe bastante «gordura» en la estadística de los precios de estos dos meses, acaso también surge la necesidad de generar una brecha bajista, para que las cotizaciones no vayan chocando contra los techos. Puede que, ante las mismas condiciones, todo se sostenga en el correr de la tónica alcista, pero, es zona de reflexionar y no actuar con impulsos. Con los balances trimestrales a una quincena de arribar a la luz pública, las «memorias» un poco más allá, esos números deberán servir para refrendar la suba de los precios, o para dejarla sin respaldo. La relación «precio/utilidad» se nutre de ambos componentes, si los ratios suben mucho: cuidado...
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