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Cupones bursátiles
Esto nos trae al presente, un recordado mecanismo que a través de la conducción del doctor Aldo Ferrer se puso en práctica en el mercado bursátil en los albores de los años 70. Varias veces, periódicamente, lo refrescamos, como el único intento, en décadas, de arrimar dinero al circuito accionario desde la mira oficial.
La gran diferencia es que aquello que se llevó a la realidad permitía derivar un porcentual de la obligación impositiva -un 10%- para poder asumir papeles de nuevas emisiones accionarias de todas las compañías cotizantes. Poseían la veda de tres años para poder ser realizadas (que, finalmente, se vio frustrada por entrar el sector accionario en una tendencia floja y los que poseían acciones ya liberadas las lanzaban a la venta).
En este caso, el proyecto a que se hace referencia posee un sesgo mucho más hacia el interés del Estado en beneficiar a una compañía de su órbita, que lo amplio que fue aquello con todo tipo de empresas privadas cotizantes. No puede desvincularse la difusión que se hizo del proyecto que estaría en gestación de la temperatura que cobró la plaza de YPF en torno de esos días. Otra diferencia es que la petrolera no entregaría papeles accionarios -tipo suscripción-, sino que se limitaría a poder colocar la dispensa impositiva en papeles de deuda (sin cotización).
Desde lo disímil de ambos mecanismos puede decirse que lo implementado hace unas décadas iba directamente a tratar de nutrir a toda la Bolsa local. Y lo de ahora está restringido a sólo una especie y que no comprende aquello que es la pura realización bursátil. Es aspirar dinero para una sociedad estatal.


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