Finalmente, surgió la pausa y cuando la temperatura ya alcanzaba graduación difícil para poder gobernar. Dos meses consecutivos de agregar leña a la caldera de los precios y fogoneada por intensos volúmenes habían hecho separar a enorme distancia al Merval, del resto de los indicadores globales. En primera fecha de febrero todo mostró el mismo perfil -el viernes- hasta que llegó el reinicio y -de manera sensata- la demanda dio unos pasos atrás para que el oxígeno penetrara, entre las ramas tan crecidas del árbol accionario. Un día en que malas nuevas habían causado heridas apreciables en Europa y América, resultaba sumamente peligroso que el Merval siguiera marcando su destino alcista y ampliando la brecha. Por el momento, hasta seguir viendo, se puede considerar como una «toma de utilidad» el sesgo sufrido el lunes. La otra opción es mucho menos recomendable: que, en verdad, el «movimiento» de dos meses se haya comenzado a desarmar. Existe demasiada «crema» acumulada en casi todos los papeles de nuestra Bolsa, capaz de generar una huida desordenada si es que no se recompone la epidermis, en tiempo prudencial. La actitud preservativa de bajas oportunas, por más que los recientes compradores las maldigan, han sido muchas veces las «válvulas» de seguridad de las grandes secuencias alcistas. Inclusive, hubiera resultado más apropiado que surgieran antes, por cierta periodicidad semanal, para sacudir las ramas de los frutos demasiado «maduros». Y frutos donde el avance sin pausas de la demanda, había llegado a mezclar todo tipo de condiciones y virtudes de los papeles en aumento.
La llamada de atención en índices del exterior, los siguientes pasos del dólar «paralelo» en el mercado interno, tendrán el valor de ser referencias para lo que pueda suceder con las acciones. Seguramente que ver el sesgo notorio del lunes habrá resultado una zona de reflexión para que los compradores recuerden que no todo es freír y cantar, de una rueda para la otra.
Si posee tal efecto, de ser un llamado a la realidad y una puesta en caja de inpulsos desmesurados, quizás se encuentre un ritmo más sosegado en la marcha siguiente. Al menos el lunes no se dio la indeseada dualidad de precios en baja y volumen por las nubes (que delata casi el final de un movimiento), por lo que se puede suponer que la trama vaya a recomponerse, sin perder el rumbo. Abrió una semana con gran dosis de emoción y expectativas por lo que sigue...
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