8 de febrero 2013 - 00:00

Cupones Bursátiles

Antes de arrancar la rueda del miércoles, todavía el Merval acumulaba más del 17% de ganancia en 2013 (sin olvidar que, en diciembre, el fenomenal remate de 2012 había aportado otro 18% de utilidad). Al concluir la tercera de las sesiones de la semana hubo que restarle otro 2% al saldo acumulado y el total que consiguió en sólo enero pasado -un 21%- se vio contraído a niveles de un 15%, resultante de lo que va del año.

Aún así, el indicador local que soportó tres fechas a pura venta y «descreme» desde el lunes sostiene una gran ventaja sobre el resto de los competidores y donde solamente el indicador de Suiza (que fuera figura en 2012) se colocó por encima de un 8%, los demás desgranados en escalera y hasta dos recintos que figuran con saldo negativo, a esta altura de febrero. El más perjudicado, el vecino Bovespa que -al terminar lo del miércoles- acusaba más del 3% de saldo adverso.

El otro es el índice de Madrid, apenas un 0,5% hasta la mitad de la semana, capaz de pasar a positivo (a pesar de los cimbronazos, ahora políticos, que debe asumir España). Pensar que en San Pablo pierdan más del 3% y aquí -a pesar de varias ruedas muy duras- se acumule un 15% de utilidad, en poco más de un mes, no deja de resultar una figura grotesca, en función de las variables de cada economía, y sigue abierta la posibilidad de tener que generar «ajuste», para que la disparada del índice local se coloque más en caja, respecto del mundo. Bastante de tal situación que se vivió en esta semana lo habíamos deslizado en esta columna (antes de los hechos consumados) y hasta en el títulos de la nota sobre el «balance del mercado» (de enero). Allí se puntualizó que lo bueno -de haberse apartado de todos- también podía ser malo, para los pasos siguientes.

¿De qué modo enfrentar una oleada vendedora de calibre, y continuada, a no ser con volumen cada vez mayor de la demanda? Objetivo que es casi imposible de conseguir por lapso prolongado, porque en le medida que un mercado siga en la trepada llama a cada vez mayores montos de la oferta. Cierta vez, inicios de los 90, en plena escalada se llegó a los $ 150 millones (cuando un eufórico presidente bursátil anunció que se llegaría a $ 300 millones). Todo terminó en ese pico. Lo que siguió fue un derrumbe mayúsculo. Con la primera fecha de febrero subiendo se iba camino a lo mismo; por fortuna, llegaron las bajas y el mercado amansó la euforia...

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