21 de marzo 2013 - 00:00

Cupones bursátiles

Una cuestión es dejar títulos en "caución", sean acciones o bonos, para tomar dinero de terceros y apalancarse dejando en garantía tales títulos -según los "aforos" que correspondan a cada especie, porque no se conceden sólo sobre el precio de mercado, sino bastante menos- y que resulta una práctica clásica, dentro del sistema bursátil.

Debidamente garantizada la operación, por la entidad que oficia de liquidador. Otra, es efectuar arreglos particulares y a través de los cuales, un poseedor de los títulos los "alquila" bajo el incentivo de cobrar un premio por ello. Esto último, en lo que recordamos, tenía vigencia en épocas muy complicadas de las vidas políticas de las compañías, donde dos grupos en pugna por el control de la sociedad ofrecían "alquilar" tenencias, para ser presentadas en las asambleas.

Uno de los casos más resonantes, más virulentos -y más desfachatados, también- se produjo en torno de la vieja empresa Alpargatas (tiempos de "viejo recinto") y repetido en otros casos, menos ruidosos. Todo esto viene a cuento de la noticia acerca de la denuncia efectuada por la CNV, contra un agente bursátil de Santa Fe. Al parecer, habrá que comprobarlo de modo definitivo, el mecanismo -en síntesis- consistía en que el titular de la sociedad bursátil les ofrecía contratos de "alquiler" -a sus clientes- para adueñarse de los papeles y derivarlos a otra entidad para venderlos, directamente. Ergo, los títulos desaparecían definitivamente, de las cuentas de sus reales propietarios. Y aquí jugaron las dos puntas clásicas, tantas veces vista y también por verse, como es la actuación de un estafador (con todas las habilidades para su trama) en un extremo y, en el otro, una futura víctima que -en gran medida- es también víctima, de la codicia desmedida. Que, seducida por una retribución sumamente atractiva (los que buscan estafar prometen todo lo necesario, ya que saben que no le irán a pagar) acepta concretar "acuerdos", que van por afuera de los canales habituales y garantizados.

El titular de la Comisión Nacional de Valores no perdió tiempo en mencionar que: "esto muestra el fracaso de la autorregulación en los mercados" (y la necesidad de que el Estado fiscalice). La pregunta que nos hacemos es: ¿puede llegar a fiscalizarse e impedir una estafa, en base a acuerdos privados, por fuera del sistema? Respuesta: no. Y es imposible evitar que un depredador engulla a quien es seducido.

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