9 de abril 2013 - 00:00

Cupones bursátiles

Si hay una seguridad, a lo largo del mes, es que desde el punto de vista de los que son "fundamentos" -al verdadero andamiaje de las tendencias bursátiles- la cuestión habrá de continuar como el perro que se muerde la cola: tal vez sea una actividad interesante para el can, pero sumamente aburrida para el que la observa.

En columna anterior dimos ejemplos concretos acerca de cómo se "trabajan" los considerandos -en los principales centros de actividad- para siempre desagiar las noticias adversas y realzar las que pueden pasar como buenas (algunas, apenas tolerables). Estrategia que tan exuberante resultado le ha venido dando al Dow Jones, que se divierte tocando nuevos máximos, pero que también se ha esparcido por el mundo. Los europeos se mueven dentro del mismo patrón y, en nuestro caso, no estamos muy lejos de ello. Lo del dólar paralelo ya está cumpliendo dos funciones: primero, como argumento de que las acciones actúan como un "bien sustituto" -cuando el acceso al billete está obturado- en sus diversas variantes. Después, en tren de la capitalización bursátil de los papeles: traducido a dólares. Esto cubre una de las columnas de nuestras dos páginas centrales del suplemento financiero, donde seguimos tal indicador desde hace décadas y traducido en dólares. Pero, en virtud del nivel del único dólar oficial, aplicarlo en cotización del paralelo, es querer estirar la goma del argumento a límites indeseados (al menos, para nosotros). Y tal relación, tantas veces lo hemos mencionado, importa mucho más al "grupo de control" de las sociedades que a los simples poseedores minoritarios de posiciones. Antes de alcanzar tal recurso extremo, para demostrar que los activos locales son muy "baratos", se debe atravesar por otras facetas, que conllevan a valuación de las acciones.

Al inversor común le importa, de modo directo, que la empresa gane y que reparta. Y si distribuye en acciones -en vez de efectivo- que posea capacidad para ganarle al nuevo capital sin caer en la "licuación". Cotejar el precio de mercado, con el beneficio por acción, indicador que no es terminante -como ninguno lo es- pero capaz de dar señales sobre el nivel de cotización.

A sabiendas de que en los balances figuran cifras nominales, sin desagiar por inflación (lo que causaría no pocas sorpresas). Pero todo seguirá igual, embebidos en un "cóctel americano".

Dejá tu comentario