Una apertura semanal que contuvo varias piezas dispersas, como para conseguir armar -de modo convincente- un estado de situación. En lo que hizo a considerandos llegados desde afuera, al menos los que leemos habitualmente, se indicaba como "culpable" a que la economía China no había evolucionado como lo preveían (los que suelen vender la piel del oso antes de haberlo cazado). Una muletilla moderna, que siempre se repite, es la de considerar que ciertos números (sean ratios económicos, balances empresarios, o cosas por el estilo) han aparecido "peor de lo esperado", o "mejor", si esto sirve para impulsar al alza. Como si tales personajes fantasmas fueran los árbitros inapelables para calificar esos números aparecidos. Siguiendo por el lunes, se dijo eso sobre los chinos y en la rueda de Wall Street el índice Dow Jones se desparramó, en un 1,8% de caída. Dentro de lo que es el siempre eficaz sistema de "goteo" -así lo llamamos- que llevó al índice a permanentes marcas máximas históricas, el porcentual se fue notoriamente de largo. Pero en el mismo lunes surgió la noticia del atentado perpetrado en Boston -con todo lo que ello implica, sobre la sociedad de Estados Unidos-, lo que revestía mucha mayor importancia para conmover al mercado que los datos de China. La onda expansiva corrió por América, al Bovespa le pegó duro con una baja de más del 3%. Y en el Merval, el perjuicio fue muy similar al del Dow Jones. A todo esto, los de Europa quedaron casi a salvo -como espectadores- porque tuvieron muy leves variantes, en casi todos. Colocando un marco dorado a lo singular del desarrollo, se debió agregar el fuerte descender en el precio del oro y que no coincide como respuesta a caída de los mercados de riesgo, mucho menos con el atentado de Boston y esa inyección de grandes temores. Para serle sinceros al lector, todo nos luce como un revoltijo de hechos, efectos, contradicciones. Activos que se salen de marco, justificaciones que hacen agua, por lo que en lugar de ponernos en "ignorantes entusiastas" (que son los peores), preferimos esperar a que levante la polvareda. Tampoco es posible determinar la baja local, si fue toda "importada" o con componentes nacionales. El lunes fue un día de perros: es lo único seguro.
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