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Cupones bursátiles
Desde lo interno, queda pendiente lo del "fallo de Nueva York" -si es favorable al país- como el argumento más robusto para, a través del mismo, organizar una ronda en bonos y acciones. No es tema menor, porque el reverso de tal fallo también podría originar secuelas desagradables sobre los activos y cuando -en todo el contexto- predomina la turbulencia. Decíamos ayer que esta zona del cuarto mes daba toda la impresión de resultar bastante crucial para saber la marcha de la tendencia, en todas partes, porque probablemente no se había enfrentado en 2013 cierto frente de nubarrones como el que fue nublando la pasada semana.
Período que fue a puro "serrucho" en el gráfico corto, idas y venidas, caídas-repuntes-recaídas, que en meses anteriores tenían una solución inmediata para diluir los tramos adversos. Esto, al menos a nosotros, se nos figura como si se abrió un paréntesis de dudas -desde arriba hacia abajo- y que puede llegar a cerrarse y quedar sólo en unos días de titubeos, o promover algún tipo de sesgo más notorio. Lo que puede suponerse es que el adentrarse en la última parte de abril será -para muchos- con calzado de plomo. Con buena dosis de desconfianza, heredada de aquellas ruedas que dieron el negativo del trayecto previo.
La primera meta, la prudente, sería aspirar que ya los pisos no se sigan moviendo ni registren deterioros, y que todo se transe en una medianía conservadora. Tal vez los "osos" ya salieron de cacería y están prestos para atacar sobre cualquier reacción descomedida (y, en especial, si se la intenta sin argumentos nuevos, y sólidos, por detrás).
Del modo en que todos se emparentaron con el Dow, en la semana anterior -al menos los de América- se debe estar atento con ellos, más que por la fuerza local, que polariza sobre un par de líderes, y el resto, poco.


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