17 de mayo 2013 - 00:00

Cupones bursátiles

Hablando de caídas, y de recaídas, de lo aconsejable de las "podas" oportunas -como a los malvones- y de dejar purificar bien al mercado para después ensayar otro inicio de movimiento, la rueda del miércoles, con lo inapelable de aquello que dicen los penales, cortó la charla de cuajo. Es como si la demanda se levantara por la mañana diciendo: "Qué baja ni baja, vamos de nuevo para arriba...". Y así se hizo. Papeles que parecían ser segados de las carteras sin piedad, que venían de cuatro fechas seriamente vapuleados, de pronto se convirtieron en ese "extraño objeto de deseo". Caso más representativo, el de YPF, tanto por el derrumbe y literal figura de "corrida" -del martes- como asumiendo el rol de estrella en el repunte posterior. No alcanza con argumentar lo de Chevrón y un anunciado acuerdo, porque ya se venía hablando de eso y no resultaba noticia de alto impacto. Por lo que el girar sobre los talones en las cotizaciones líderes, así como una tan impetuosa entrada de demanda barriendo las plazas -con más de $ 71 millones- es patrimonio de otra esfera: no la simple, conocida, de lo que estaba sobre el terreno y el contexto del mercado.

Que existe un problema para posiciones "caucionadas" cuando el índice decrece más allá de cierto límite es una realidad. Que a carteras de mucho cuerpo, inclusive institucionales, también les genera gran preocupación una caída a pique de sus saldos es otra.

La rueda del miércoles pareció estar plena en todo tipo de contenidos, que impulsaron a evitar más desplome y poner un tapón al orificio de salida. Esto se logra de dos maneras; la primera y esencial, con dinero fresco. La segunda, con un encalmarse de la oferta. Sucede que la segunda es casi efecto de la primera causa, porque aquellos que tienen el dedo sobre el gatillo (para volver a disparar órdenes vendedoras) se dan un tiempo más al percibir que existen compradores con intención de pagar más y llevando cantidad. Ergo, la oferta se serena, se adelgaza, permitiendo que los precios alcancen a revertir la dirección (que, en definitiva, los favorece para no seguir colocando papeles hacia abajo y sin pisos reconocibles).

Todo puede hallar una explicación, desde el mecanismo que se implementa, para que el mercado varíe súbitamente su camino.

Lo que resulta mucho más difícil es conocer qué incentivó la demanda y el origen de las compras.