31 de julio 2013 - 00:00

Cupones bursátiles

Hoy, la última fecha de julio, estará gobernada por un hecho que no se refiere a las operaciones habituales del recinto. Un poco más allá del cierre de actividad, la comunidad bursátil -más otras que tienen tanto, o más, interés que ella- se dispondrá a aguardar lo que se anuncie desde la visita presidencial. La celebración de otro aniversario de la Bolsa de Comercio, corrido desde la fecha real -el pasado 10 de julio- resulta una mera excusa para el verdadero atractivo de la reunión. La nueva ley sobre mercados -cuya reglamentación total no llegó a tiempo- y la filosofía oficial al respecto (más importante que la propia ley) que será vertida desde la voz de la Presidente, Cristina de Kirchner. Desde consideraciones previas -del titular de la CNV- más algunas notas publicadas, es para pensar que el anfitrión del encuentro -la Bolsa- será el que menos tenga para festejar. En el trasfondo de lo que corre por superficie, bulle la intención de mutilar al árbol que ha sido el origen de todo, de donde después han partido ramas en demás direcciones y que hoy desconocen sus raíces. El deseo de ganar franjas de actuación, a expensas de resumir a un mínimo la figura de la Bolsa de Comercio, dentro del sistema que ella instauró en el país hace 159 años, aparece con total naturalidad en muchos de los comentarios que merodean el "negocio" que se va a instalar. En la noche de hoy, acaso surjan precisiones, dentro del discurso oficial, o las ideas que se deben captar entre líneas. Y respecto del prólogo, del titular de la CNV, difundido el lunes en los medios, la impresión que nos deja es que se puede ir por el camino más corto, para toparse con la equivocación más grande. Desde ya, plantear una suerte de combate contra la "especulación" en los mercados es propio de los que están muy lejos de saber qué significa esa palabra que se utiliza como "maldita", cuando es un segmento fundamental, de la vida de los mercados de riesgo.

Cuando acaban de desertar cuatro sociedades de la oferta pública, en tan sólo un mes, se dice que el nuevo sistema apuntará a las compañías de escaso calibre y dando seguridades a inversores minoritarios. ¿Se piensa, realmente, que la decadencia de lo bursátil se debe a falta de seguridad? Ésa es otra de las leyendas que han invocado, los que poco tienen que ver con la vida diaria del sistema. Si algo está bien conformado en el tejido de los controles, no resulta un argumento de seducción: para dar vuelta la historia.

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