27 de noviembre 2013 - 00:00

Cupones bursátiles

La que revista como "la Gran Estafa" de éstos y acaso de todos los tiempos fue la cometida por un puñado de traders -de las más importantes entidades bancarias- respecto de la legendaria tasa Libor. La que ha perdido su virginidad, y los efectos de esto -según se dice- resultan un "daño planetario". Por ahora, el tremendo accionar se lleva como un secreto de Estado; no existe la real dimensión que puede suponerse en cuanto al espacio que ocupa en los medios.

Y ya se ha dicho que recién para 2015 se llegará a un veredicto y se podrán conocer maniobras y culpables, que se han hilvanado a lo largo de más de una década (Tom Hayes, el principal acusado -que ya incriminó a dos decenas de operadores cómplices- entre 2001 y 2004, emitió no menos de 2000 órdenes fraudulentas).

Cada vez que se coteja lo delictivo de hoy con el ayer que recorrimos en la galería presentada a lo largo de varias semanas, los de antes quedan sólo como unos "pícaros" jugando en el mercado (o teniendo vistosos duelos personales entre ellos). En cambio, lo de ahora hace estragos y perfora todas las capas financieras y económicas sin dejar ninguna figura en condición de intocable.

Involucrados

Lo montado sobre la Libor es la prueba más concreta, porque siempre se trataba de una especie de zona excluida (una tasa testigo, esencia de las tasas de los bancos que se cobran entre ellos). Es indudable que varias entidades bancarias que estuvieron en el ojo de la tormenta con los bonos hipotecarios también -a través de traders que actuaban en ellos- están inmersas en la gran estafa que se está investigando.

El tema se venía manteniendo en un círculo pequeño desde 2012 y cuando el banco Barclays -la punta del ovillo- accedió a pagar casi $ 500 millones de dólares de multa para que el caso quedara cerrado contra la entidad. Tras esto, corrieron multas para dos decenas de compañías bancarias, aunque manejando todo el desaguisado mucho más en las sombras que en la difusión plena.

La magnitud del escándalo se puede medir a través de un acuerdo que busca el banco JP Morgan -por u$s 13.000 millones- para que se detengan las investigaciones sobre aquello que lo incrimina. La indefensión en que se halla el sistema frente a los atacantes pone los pelos de punta. Para ir de crisis en crisis...

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