A medida que el devenir de los negocios se va internando en el corazón de diciembre, más se va distanciando el último eslabón de 2013 del resto de la cadena. Evidencias que se plasman en el escalonamiento que se produjo en el flujo de órdenes. Primero, resistiendo en torno de los tres dígitos, todavía dentro de una tónica bien líquida, pero ya habiendo inaugurado la presente semana con nada más que $ 63 millones de efectivo. Esto es solamente la mitad del promedio por rueda que se registró en octubre y también alejado de lo hecho en noviembre. La conclusión de tal arrugue de negocios es que se ha hecho necesario desplegar trincheras defensivas. Ir comprimiendo el ritmo, con una oferta que ya no encontraba la contrapartida esponjosa, que todo lo barría en la venta y seguía hacia arriba en la suba de cotizaciones. Una demanda muy disminuida en el mes que remata el ejercicio, con la evidente finalidad de procurar un piso estable, o con perjuicios menores, para conservar casi toda la exuberante utilidad que el mejor mercado del ranking global -el Merval- supo atesorar hasta final de noviembre.
Desnivel
Considerando el voluminoso colchón de beneficios que lleva el plantel accionario local, solamente asumir un desnivel de rutina seguramente tiene que ser considerado un gran éxito. Todavía existe cierto tramo para que 2013 se extinga, aunque desde el punto de vista de los negocios lo clásico es que el ejercicio quede concluido al arribar a las primeras fiestas, con las mentes vacacionando por anticipado y brindando, de reunión en reunión. El interrogante por develar es: qué originó el freno del ritmo desde el lado de la demanda. Lo de la oferta se explica solo: lo que hizo fue adaptarse al nuevo escenario más comprimido, evitando lanzar ventas en vacío y generando un derrape en los precios, desaconsejable. Sí hay inquietudes locales, posiblemente porque no se tiene en claro hacia dónde se dirige la nueva política respecto del mercado cambiario (parámetro esencial de la suba de las acciones). Aunque desde afuera llegan también inquietudes sobre los estímulos, que resultaron los baluartes para el Dow Jones. Y una quita de éstos generaría un "efecto dominó sobre todos los mercados de riesgo. Por ahora, mercado en achique.
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