4 de febrero 2014 - 00:00

Cupones bursátiles

Existe un tácito procedimiento de todos los medios de denominar como "empresario" a personajes que resultan nítidamente: delincuentes. Fortunas negras, que se han realizado con los más bajos instrumentos (incluyendo el dinero narco, o el lavado de éste), siguen siendo rotulados como de "empresarios" (aún encausados y encarcelados). Por el mundo tal clase de bribones ha proliferado de una manera alarmante y tomado todavía mayor cuerpo en los pliegues que ha dejado el tránsito por la crisis global. Nuestra columna ha visto desfilar a unos cuantos, tanto a nivel individual como institucional, pero no se nos había cruzado una "joyita" italiana. En nota que se dedica al libro -best seller- llamado "20 sombras de Grey" (del que se vendieron más de 40 millones y ahora se está gestando una película) apareció en contratapa del jueves 30 de este diario una síntesis acerca de quién fue el inspirador de semejante obra.

Y atención: porque no es un truhán de porte menor, sino todo lo contrario; bien podría competir con las mejores "bellezas americanas", en toda la gama de delitos.

Este "empresario" se llama Alejandro Proto, de apenas 38 años, y con una escabrosa carrera por delante. Entre sus faenas "empresariales" aparece: haber sido arrestado por manipular el mercado de valores de Milán. Y emitir noticias falsas para vulnerar los precios de las acciones de varias de sus inversiones.

El organismo que rige a la Bolsa sólo le aplicó una multa de 400.000 euros, sobre la que hasta se dio el gusto de mofarse: "Esperaba algo más...". Antes de ello había negociado con la fiscalía milanesa poco más de un año de cárcel y 200.000 euros por los mismos hechos. Su organización, con sedes en las capitales más importantes, promete "entusiasmo y agresividad" a sus clientes. Y el acceso a una "red paralela de gobiernos, instituciones y empresas" (en el arte de comprar barato y vender caro). Si semejante individuo no calza mucho más en el sayo de "delincuente" que en el que se le dispensa de "empresario" habrá que convenir, y resignarse, a que se ha propagado una nueva raza empresarial donde lo que importa es el dinero y los negocios conseguidos y no el origen ni los medios para lograrlos. Si esto es así, y parece que sí, qué agorera es la perspectiva poscrisis.

Y todavía hay algo peor: sumándose a varias "joyitas" propias, este sujeto está interesado en "venir a hacer inversiones inmobiliarias a la Argentina". Lo que faltaba...