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Cupones bursátiles
Y atención: porque no es un truhán de porte menor, sino todo lo contrario; bien podría competir con las mejores "bellezas americanas", en toda la gama de delitos.
Este "empresario" se llama Alejandro Proto, de apenas 38 años, y con una escabrosa carrera por delante. Entre sus faenas "empresariales" aparece: haber sido arrestado por manipular el mercado de valores de Milán. Y emitir noticias falsas para vulnerar los precios de las acciones de varias de sus inversiones.
El organismo que rige a la Bolsa sólo le aplicó una multa de 400.000 euros, sobre la que hasta se dio el gusto de mofarse: "Esperaba algo más...". Antes de ello había negociado con la fiscalía milanesa poco más de un año de cárcel y 200.000 euros por los mismos hechos. Su organización, con sedes en las capitales más importantes, promete "entusiasmo y agresividad" a sus clientes. Y el acceso a una "red paralela de gobiernos, instituciones y empresas" (en el arte de comprar barato y vender caro). Si semejante individuo no calza mucho más en el sayo de "delincuente" que en el que se le dispensa de "empresario" habrá que convenir, y resignarse, a que se ha propagado una nueva raza empresarial donde lo que importa es el dinero y los negocios conseguidos y no el origen ni los medios para lograrlos. Si esto es así, y parece que sí, qué agorera es la perspectiva poscrisis.
Y todavía hay algo peor: sumándose a varias "joyitas" propias, este sujeto está interesado en "venir a hacer inversiones inmobiliarias a la Argentina". Lo que faltaba...

