17 de febrero 2014 - 00:00

Cupones bursátiles

Fenomenal "bochinche" resuena en el mundo del dinero, a partir de una Reserva Federal que -después de mostrarse decidida- cambió la política, en cuanto a quitarle estímulos a su economía. Ahora, bajo el argumento de que no se han recuperado debidamente ciertos rubros -en especial, el empleo- y desvirtuando periódicas alusiones, de las mismas fuentes, diciendo que la crisis quedó lejos y que la economía despegaba. De pronto, una "corrección" bajista que se había insinuado en el Dow Jones y que generaba inquietudes crecientes (en cuanto a la magnitud de la misma recibió con beneplácito el titubeo de la Fed: y también comenzó a variar su dirección.

Como para estar positivo en febrero -más del 2%- y reduciendo a poco más del 3%, la pérdida de los agitados días de enero. Y allí surgieron las ondas expansivas, como la que había puesto en la cresta de la ola bajista a los mercados "emergentes" -y a las propias economías- que, a partir de la variante de la Fed, también ven que las condiciones se tienden a suavizar.

Y después... venimos nosotros, sin olvidar que somos calificados como mercado "de frontera" (debajo de emergentes) tuvimos nuestro regio y nativo "bochinche", ni bien entrados a 2014. Disparada del nivel del dólar, efecto inmediato sobre la inflación. Después, desagios en el mercado cambiario y debut de nuevo índice de precios. Cambios radicales en el mercado de los bonos, los favoritos -en relación con el dólar- súbitamente eclipsados, y el resurgir de los que corrigen por CER.

Todo esto a la velocidad de la luz, en los pocos días de febrero. De última, el sector accionario, que primero asumió la fatal historia serial de bajas de febrero y después se plegó a los cabios de dirección -y de carteras- para colarse en la trepada detrás de los bonos. Siguiendo el pensamiento madre -que se inculcó en 2013- si el dólar se desinflaba, las acciones debían sufrir lo mismo (como lógica contracara, de cuando el billete sube).

Pero, por extraña "alquimia" bien utilizada por quienes cambian de opiniones con entera facilidad, el Merval capturó una espléndida reciente semana: borrando el derrape anterior totalmente y ubicando al año, como el índice global nuevamente mejor tratado.

¿La supuesta razón, que hemos leído y escuchado?... el efecto virtuoso sobre las acciones, del nuevo índice de precios (?). Si estuviera en práctica el "ajuste por inflación", podría tener sentido. Pero, si detrás de inflación viene recesión -como podría suceder- esto resultará letal: para los resultados empresarios...

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